Beneficios de la fisioterapia en personas mayores

Centro de Día de Nívar

Los beneficios de la fisioterapia en mayores han permitido prolongar su ciclo vital, donde a diario no faltan los retos y el afán de superación.

En el Grupo La Alfaguara se cuenta con un equipo profesional de cuidadores que se encargan de aplicar distintas terapias para que nuestros mayores disfruten de mayor calidad de vida. El envejecimiento activo ha logrado cambiar las rutinas diarias de nuestros mayores con el objetivo de que puedan disfrutar en el último tramo de sus vidas de autonomía y mantener a raya el deterioro físico y cognitivo.

Para ello es fundamental el papel de los fisioterapeutas que trabajan a diario en las residencias y Unidades de Estancia Diurna, también conocidas como Centros de Día. Verónica Macías ejerce de fisioterapeuta en la U.E.D. del municipio de Nívar, gestionada por el Grupo La Alfaguara. Reconoce que los primeros días encontró alguna reticencia por parte de alguno de los usuarios, pero con el paso de los días la expectación fue creciendo a medida que la terapia daba resultados.

“Al principio cuesta muchísimo porque son personas que han estado toda la vida trabajando y ahora lo que quieren o pretenden es descansar. Hay quien ha perdido o tiene disminuidas sus capacidades físicas, otros sienten dolor y no se mueven por miedo a que les reproduzca. Nuestro trabajo es estimularlos y convencerles de que el ejercicio diario fortalece cuerpo y mente”, explica Verónica Macías.

mayores Nívar

Su labor diaria en el Centro de Día de Nívar se centra en combinar sesiones individuales y de grupo: “La individual dependerá del tipo de la patología que tenga esa persona: si tiene una artrosis se le hace un tratamiento específico para ello y si tiene una hemiplejía se trabaja sobre esa enfermedad. A nivel grupal intentamos estimular el aparato locomotor pero no de forma aislada. Para ello hacemos sesiones de gerontogimnasia, musicoterapia, gimnasia acuática, juegos…, actividades que mejoren su estado físico y emocional”, detalla la fisioterapeuta.

El objetivo es conseguir un nivel de autonomía óptimo que contrarrestre la disminución de la capacidad de respuesta del cuerpo y el cerebro que ocasiona el envejecimiento.

Fisioterapia en mayores

Las patologías que más se repiten entre nuestros mayores son la artrosis, osteoporosis, artritis, problemas cardiovasculares, diabetes y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. Sobre estas últimas, los ejercicios de la fisioterapia contribuyen a “mantener a raya” la enfermedad, frenar la evolución de dos enfermedades que conducen a una pérdida progresiva de autonomía.

La terapia musical ofrece muy buenos resultados, según coinciden distintos especialistas. Verónica acostumbra a realizar la gimnasia grupal con música. “Lo hemos probado con personas con Alzheimer y los resultados son espectaculares. Personas que no reaccionaban a casi ningún estímulo, con música son capaces de levantar la mirada, sonreír… Incluso hay casos en los que son capaces de recordar la rutina. Comprobamos cómo una persona que tiene afectada la memoria a corto plazo, asimila en su cerebro un concepto nuevo y consigue recordarlo”.

También es importante el trabajo con las familias. Verónica Macías señala que el papel de los seres queridos que rodean al mayor es fundamental. En los casos de pacientes hemipléjicos, el tratamiento debe seguirse en casa: “Nosotros iniciamos el tratamiento en el centro pero si no se tiene continuidad en casa no sirve de nada. Intentamos mantener el contacto con las familias, incluso mandamos ejercicios específicos para trabajar la movilidad”, comenta.

Mayores Nívar La Alfaguara

Recomendaciones para personas mayores

  • Mantenerse intermitentemente activo para ganar la partida al sedentarismo. Las personas mayores deben evitar permanecer sentadas o tumbadas durante periodos prolongados de tiempo.
  • Es conveniente levantarse al menos cada dos horas para estimular la respuesta de nuestro sistema osteomuscular, cardiorespiratorio y nervioso.
  • Levantarse y caminar contribuye a fortalecer los músculos y prevenir accidentes y enfermedades. Si vence el cansancio, es mejor descansar sentado que tumbado. Se recomienda caminar entre 30 o 40 minutos por la mañana y la tarde para mantenerse activo.
  • Realizar a diario una tabla de ejercicios físicos y cognitivos ayuda a mejorar el estado físico y emocional. Las posibilidades para hacer deporte son infinitas, tanto como la imaginación.

En definitiva, “el movimiento es vida” y conviene tenerlo en cuenta a medida que nos hacemos mayores.

Las residencias del Grupo La Alfaguara ante el coronavirus

medidas de prevención coronavirus

Las tres residencias de mayores y personas con discapacidad que gestiona el Grupo La Alfaguara en la provincia de Granada se mantienen sin contagios por coranovirus transcurrido más de un mes de la publicación del decreto del estado de alarma.

Las medidas preventivas adoptadas por la dirección del Grupo La Alfaguara, antes incluso de la declaración del estado de emergencia, han permitido que a día de hoy los 200 residentes y 120 trabajadores de las residencias de Churriana, Salar y Loja no se hayan visto afectados por la enfermedad. Así lo corroboraron recientemente los test que realizó la Junta de Andalucía para detectar el coronavirus, cuyos resultados dieron negativo tanto en residentes como entre el personal de la plantilla.

El gerente del Grupo de Servicios Sociales La Alfaguara, Álvaro Morales Garrido, ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad y esperanza a las familias en momentos tan complicados como el presente, que “nos obligan a permanecer alerta y a reforzar las medidas de prevención con un objetivo prioritario: la protección de la salud de los mayores y de los propios trabajadores”.

“Nadie está a salvo de una pandemia que causa estragos en el mundo, que ha cambiado nuestra forma de actuar y la propia convivencia. En el caso de nuestras residencias, la anticipación a las propias medidas del Gobierno ha permitido prevenir la propagación del Covid-19 y, por el momento, poner a salvo las vidas de nuestros mayores”, explica Álvaro Morales Garrido.

Medidas de prevención y control para frenar el coronavirus

El Grupo La Alfaguara tomó sus primeras decisiones el 4 de marzo, diez días antes de que se decretara el estado de alarma. En dicha reunión se analizó la situación ante la posibilidad de que el virus pudiera extenderse a la población mayor, la más vulnerable, tras detectarse el 25 de febrero el primer caso en Andalucía. A Granada tardó en llegar unos días, el 12 de marzo. Para entonces ya se habían tomado decisiones que han resultado determinantes a la hora de evitar el contagio en las residencias del Grupo La Alfaguara en Churriana, Salar y Loja.

“No fuimos visionarios ni queremos trasladar una sensación de exaltación. Sabemos que hoy estamos bien pero mañana podemos estar mal. Tan solo fuimos conscientes del peligro que entrañaba la enfermedad para nuestros mayores con la información que disponíamos. Es lo que siempre hacemos. Lo que pasa es que, en esta ocasión, la trascendencia es mucho mayor”, aclara el gerente.

¿Qué medidas se tomaron para convertir las residencias en ‘búnkeres’?

  1. Suspensión de las actividades en las Unidades de Estancia Diurna y de las visitas de familiares a residencias. Los centros mantienen comunicación con las familias e incluso se ha reforzado la conexión por internet para hacer posibles las videollamadas entre usuarios y seres queridos.
  2. Aprovisionamiento de material sanitario, fundamentalmente mascarillas, guantes, batas, equipos de protección individual EPIs… En el momento de la adquisición del material no había el desabastecimiento que se produjo en el mercado a medida que el virus se expandiendo por otros países.
  3. Adaptación del personal laboral al nuevo escenario de emergencia sanitaria. Para ello ha sido necesaria la contratación de más trabajadores y la presencia de más enfermeras.
  4. Además de cumplir con las recomendaciones del Ministerio de Sanidad para prevenir la enfermedad entre usuarios y personal laboral, la dirección de los centros ha establecido protocolos de limpieza específicos. En lo concerniente a la plantilla de trabajadores, esta tiene que ducharse al entrar, cambiarse de ropa, cumplir con los turnos y extremar las precauciones fuera de la residencia.
  5. La dirección ha sumido los costes de las limpiezas periódicas externas con equipos de ozono que se utilizan para desinfección y purificación de aire y la eliminación de bacterias, hongos y virus.
  6. También se ha solicitado la ayuda de los ayuntamientos y de la Unidad Militar de Emergencias para la adopción de medidas que eviten la propagación del virus.

La labor de la residencia sigue siendo esencial

Para el Grupo La Alfaguara, las residencias siguen prestando un servicio fundamental al conjunto de la sociedad y lo seguirán haciendo en el futuro. Todos los centros de atención a mayores están sometidos a una regulación muy estricta y a las inspecciones de la Administración.

La Gerencia del Grupo La Alfaguara recuerda que las residencias son centros sociales, hogares para personas mayores, no hospitales: “Las residencias no están diseñadas para hacer lo que nos están pidiendo que hagamos. No somos doctores ni nuestras auxiliares son enfermeras. Aun así, nos hemos adaptado sin que nadie nos haya ayudado, al menos en un primer momento y, en muchos casos, todavía ahora”.

En España hay más de 5.000 residencias y no todas atraviesan la misma situación. Sin embargo, la imagen general que se transmite en momentos de emergencia sanitaria cuestiona a todo el sector.

“Somos centros que ofrecen asistencia a personas que, por sus condiciones sociales, económicas, sanitarias o familiares, no pueden ser atendidas en sus propios domicilios y necesitan de estos servicios. Esta necesidad no va a desaparecer. De esta situación tenemos que sacar lecciones y hacer los cambios que sean necesarios para que la próxima vez estemos mejor preparados”, subraya la dirección del Grupo La Alfaguara.

Agradecimientos

El Grupo La Alfaguara quiere agradecer el esfuerzo del personal laboral que desde el primer día asumió su papel trascendental para proteger a las personas mayores. Su compromiso está siendo fundamental para organizar el trabajo y mejorar la calidad de vida de los residentes.

La gratitud también quiere hacerla extensible a los familiares que han entendido la gravedad de la situación y que esperan con ansiedad el momento de abrazar a sus seres queridos.

De igual modo, toca reconocer el trabajo de las empresas proveedoras que han cambiado su manera de funcionar para prevenir el contagio, con el consiguiente coste añadido además del tiempo de retraso que supone realizar el reparto.

Mención especial para los ayuntamientos de Churriana, Salar y Loja, así como a la Unidad Militar de Emergencias (UME) por su colaboración, ayuda y muestras de ánimo que nos han trasladado durante el último mes.

Por último, el equipo directivo de La Alfaguara quiere dar las gracias a las personas mayores que residen en nuestros centros y que se han adaptado perfectamente a una situación tan complicada para ellos. Las visitas o excursiones que de forma periódica se organizaban al exterior se han sustituido por actividades en el propio centro, en espacios seguros y bajo la supervisión de monitores y personal laboral. En circunstancias tan excepcionales se ha hecho esfuerzo para hacerles llegar el cariño y los abrazos de sus familiares a través de las videollamadas o mediante la lectura de cartas que nos trasladan sus allegados.

“El objetivo que nos mueve sigue siendo el bienestar y la salud de toda una generación que se ha sacrificado por los suyos y que con su esfuerzo ha contribuido a construir un país mejor. Nuestra respuesta tiene que estar a la altura, se lo debemos”.

REMINISCENCIA PASEANDO POR GRANADA

Recuerdos imprecisos de imagenes del pasado que vienen a la memoria visitando la heladería más famosa de Granada, donde los usuarios de La Alfaguara de Nívar han vivido momentos inolvidables con sus seres queridos a lo largo de su vida.

Heladería Los Italianos fue fundada en 1936 y cuenta la historia que la heladería “Los Italianos”, fue inaugurada por un emigrante días antes del estallido de la Guerra Civil, lo que implicó que “no vendieran un cucurucho” porque la ciudad no estaba para ir a comprar helados. El dueño había gastado mucho dinero en adecuar el local por lo que en guerra o no, había que vender helados como fuese después de la inversión realizada, por lo que decidió contratar a las jóvenes más guapas de Granada para que atendieran en el mostrador.

Llevan  80 años en el mismo sitio, es un negocio familiar de origen italiano que en un principio se fundó como “la veneciana” pero todo el mundo los conoce como los italianos. La dueña de la empresa familiar y sus hermanas, recuerdan el origen de la heladería de más éxito en Andalucía, negocio al que le han salido varios novios en todas las ciudades, pero la cuarta generación de la familia todavía se resiste a convertir la heladería en una marca y divulgar el secreto de los helados por otros rincones lejanos a Granada .

      Aprovechamos para agradecer la invitación a nuestros mayores que a través de los sentidos se trasladaron al pasado y abrieron el almacén de los recuerdos.

 

Mónica Vergara Pérez
Responsable Terapia Ocupacional
UED para personas mayores La Alfaguara – Nívar

EL SENTIMIENTO DE CULPA TRAS INGRESO EN RESIDENCIA (1/2)

 

El sentimiento de culpa, en cualquier circunstancia de la vida, aparece cuando se produce un choque entre el modelo ideal de conducta interiorizado y lo que se hace en realidad. Se produce una confrontación entre lo que nos han enseñado que debíamos hacer y lo que en realidad tenemos que hacer.

Se trata de una vivencia interna que se produce ante la creencia de haber infringido un principio ético o normal social. Este sentimiento es sin duda, uno de los muchos que nos van a aflorar en el momento de ingresar a nuestro familiar en un centro, especialmente, si se trata de un Centro Residencial donde el mayor no regresa a casa.

Esta culpa por los ingresos en una institución irá decreciendo gradualmente con el paso de los años debido a los nuevos modelos asistenciales (cada vez mayor aceptación de los centros residenciales) y al estilo de vida actual el cual no permite el cuidado de nuestro familiar en el hogar ni la dedicación que este necesita.

Los cuidadores a menudo sienten que llevar a la persona a una residencia es una traición. El pensamiento general es el que debería haberse hecho cargo por más tiempo y se sufre ese sentimiento de culpa.

Usuaria con su hija. Ambas totalmente adaptadas tras un periodo difícil al principio.

Residente e hija totalmente adaptadas al funcionamiento del centro

 

¿Qué nos puede provocar el sentimiento de culpa?

Los principales síntomas que indican que este sentimiento no se está gestionando de manera adecuada son:

  • Físicos: Dolor de estómago, opresión en el pecho, dolor generalizado.
  • Emocionales: Nerviosismo, desasosiego, agresividad, etc.
  • Cognitivos: Reproches, acusaciones a si mismo.

¿Por qué aparece el sentimiento de culpa?

 

  • Ruptura de una promesa: En ocasiones, los cuidadores se comprometen al cuidado de su familiar y posteriormente se ven obligados a la ruptura de dicha promesa. Es importante recordar que las promesas fueron hechas probablemente en una situación completamente diferente, cuando no tenía idea de lo que podría suceder en el futuro.
  • Comparación con otros cuidadores: Hablar con otros cuidadores puede ayudar si bien, no se debe dejar que otras personas que aún cuidan en casa influyan en nosotros. En primer lugar, cada situación y cada enfermo es diferente y no se debe comparar nuestro caso con el de los demás. En ocasiones se tiene a comparar con otros casos los cuales no tienen nada que ver en su enfermedad con el de nuestro caso o bien nuestra situación vital no se parece en nada a la del otro cuidador.
  • “Qué dirán”: Esta afirmación se encuentra muy arraigada, especialmente en los pueblos y en familias actuales. En estos casos las personas que juzgan son totalmente ajenas al núcleo familiar. Dichos comentarios de vecinos o conocidos generan dudas al ingreso y posteriormente.
  • Hechos pasados: En muchas ocasiones, los sentimientos afloran tras el ingreso o la pérdida del familiar si bien estos tienen que ver con la historia previa o la relación entre el cuidador y la persona cuidada.
  • Hechos pasados: En muchas ocasiones, los sentimientos afloran tras el ingreso o la pérdida del familiar si bien estos tienen que ver con la historia previa o la relación entre el cuidador y la persona cuidada.
  • Metas excesivamente altas: Debemos ser conscientes que no existe el cuidador perfecto. No se puede pensar que es posible atender a todas las demandas y resolver todas las necesidades. En el momento en que nuestros cuidados no profesionales no son suficientes no debemos esperar a recurrir a los cuidados expertos.
  • Dedicación de tiempo a si mimo: Pensar que no se tiene tiempo para cuidar a un familiar pero si para salir a tomar algo, ir al cine o atender aficiones. Se debe recordar que estos aspectos son PARTE FUNDAMENTAL del bienestar emocional y que, por tanto, no debemos dejarlos de lado.
  • Recelo ante el centro: El dejar a un familiar ante personas desconocidas, en un lugar desconocido y del cual sólo conocemos lo que hemos visto en las visitas previas. Ante esto es muy importante la confianza y la transparencia que el centro muestre previamente al ingreso y por supuesto, tras este.
  • Disconformidad entre hermanos: Si la decisión del ingreso es consensuada entre todos salvo por una persona, esta tenderá a sentirse más culpable ya que, pese a aceptar la decisión del resto,  aún permanece su rechazo y su recelo. Aceptará la decisión pero no la compartirá.
  • Otros:
    • Culparse de la enfermedad del familiar.
    • Deseo de que fallezca la persona cuidada.
    • Discusiones entre familiares.
    • Distancia entre la persona enferma y el cuidador.

¿Qué estrategias podemos emplear para superar la culpa?:

  • Identificar los sentimientos.
  • Analizar sus causas
  • Expresarlos
  • Aceptarlos
  • Saber perdonarse y conocer los límites como cuidadores.
  • Aprender a escuchar las críticas y las sugerencias.

 

Javier Ortiz Hernández

Director La Alfaguara Salar

Licenciado en Psicología y Máster en Gerontología Social