Las residencias del Grupo La Alfaguara ante el coronavirus

medidas de prevención coronavirus

Las tres residencias de mayores y personas con discapacidad que gestiona el Grupo La Alfaguara en la provincia de Granada se mantienen sin contagios por coranovirus transcurrido más de un mes de la publicación del decreto del estado de alarma.

Las medidas preventivas adoptadas por la dirección del Grupo La Alfaguara, antes incluso de la declaración del estado de emergencia, han permitido que a día de hoy los 200 residentes y 120 trabajadores de las residencias de Churriana, Salar y Loja no se hayan visto afectados por la enfermedad. Así lo corroboraron recientemente los test que realizó la Junta de Andalucía para detectar el coronavirus, cuyos resultados dieron negativo tanto en residentes como entre el personal de la plantilla.

El gerente del Grupo de Servicios Sociales La Alfaguara, Álvaro Morales Garrido, ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad y esperanza a las familias en momentos tan complicados como el presente, que “nos obligan a permanecer alerta y a reforzar las medidas de prevención con un objetivo prioritario: la protección de la salud de los mayores y de los propios trabajadores”.

“Nadie está a salvo de una pandemia que causa estragos en el mundo, que ha cambiado nuestra forma de actuar y la propia convivencia. En el caso de nuestras residencias, la anticipación a las propias medidas del Gobierno ha permitido prevenir la propagación del Covid-19 y, por el momento, poner a salvo las vidas de nuestros mayores”, explica Álvaro Morales Garrido.

Medidas de prevención y control para frenar el coronavirus

El Grupo La Alfaguara tomó sus primeras decisiones el 4 de marzo, diez días antes de que se decretara el estado de alarma. En dicha reunión se analizó la situación ante la posibilidad de que el virus pudiera extenderse a la población mayor, la más vulnerable, tras detectarse el 25 de febrero el primer caso en Andalucía. A Granada tardó en llegar unos días, el 12 de marzo. Para entonces ya se habían tomado decisiones que han resultado determinantes a la hora de evitar el contagio en las residencias del Grupo La Alfaguara en Churriana, Salar y Loja.

“No fuimos visionarios ni queremos trasladar una sensación de exaltación. Sabemos que hoy estamos bien pero mañana podemos estar mal. Tan solo fuimos conscientes del peligro que entrañaba la enfermedad para nuestros mayores con la información que disponíamos. Es lo que siempre hacemos. Lo que pasa es que, en esta ocasión, la trascendencia es mucho mayor”, aclara el gerente.

¿Qué medidas se tomaron para convertir las residencias en ‘búnkeres’?

  1. Suspensión de las actividades en las Unidades de Estancia Diurna y de las visitas de familiares a residencias. Los centros mantienen comunicación con las familias e incluso se ha reforzado la conexión por internet para hacer posibles las videollamadas entre usuarios y seres queridos.
  2. Aprovisionamiento de material sanitario, fundamentalmente mascarillas, guantes, batas, equipos de protección individual EPIs… En el momento de la adquisición del material no había el desabastecimiento que se produjo en el mercado a medida que el virus se expandiendo por otros países.
  3. Adaptación del personal laboral al nuevo escenario de emergencia sanitaria. Para ello ha sido necesaria la contratación de más trabajadores y la presencia de más enfermeras.
  4. Además de cumplir con las recomendaciones del Ministerio de Sanidad para prevenir la enfermedad entre usuarios y personal laboral, la dirección de los centros ha establecido protocolos de limpieza específicos. En lo concerniente a la plantilla de trabajadores, esta tiene que ducharse al entrar, cambiarse de ropa, cumplir con los turnos y extremar las precauciones fuera de la residencia.
  5. La dirección ha sumido los costes de las limpiezas periódicas externas con equipos de ozono que se utilizan para desinfección y purificación de aire y la eliminación de bacterias, hongos y virus.
  6. También se ha solicitado la ayuda de los ayuntamientos y de la Unidad Militar de Emergencias para la adopción de medidas que eviten la propagación del virus.

La labor de la residencia sigue siendo esencial

Para el Grupo La Alfaguara, las residencias siguen prestando un servicio fundamental al conjunto de la sociedad y lo seguirán haciendo en el futuro. Todos los centros de atención a mayores están sometidos a una regulación muy estricta y a las inspecciones de la Administración.

La Gerencia del Grupo La Alfaguara recuerda que las residencias son centros sociales, hogares para personas mayores, no hospitales: “Las residencias no están diseñadas para hacer lo que nos están pidiendo que hagamos. No somos doctores ni nuestras auxiliares son enfermeras. Aun así, nos hemos adaptado sin que nadie nos haya ayudado, al menos en un primer momento y, en muchos casos, todavía ahora”.

En España hay más de 5.000 residencias y no todas atraviesan la misma situación. Sin embargo, la imagen general que se transmite en momentos de emergencia sanitaria cuestiona a todo el sector.

“Somos centros que ofrecen asistencia a personas que, por sus condiciones sociales, económicas, sanitarias o familiares, no pueden ser atendidas en sus propios domicilios y necesitan de estos servicios. Esta necesidad no va a desaparecer. De esta situación tenemos que sacar lecciones y hacer los cambios que sean necesarios para que la próxima vez estemos mejor preparados”, subraya la dirección del Grupo La Alfaguara.

Agradecimientos

El Grupo La Alfaguara quiere agradecer el esfuerzo del personal laboral que desde el primer día asumió su papel trascendental para proteger a las personas mayores. Su compromiso está siendo fundamental para organizar el trabajo y mejorar la calidad de vida de los residentes.

La gratitud también quiere hacerla extensible a los familiares que han entendido la gravedad de la situación y que esperan con ansiedad el momento de abrazar a sus seres queridos.

De igual modo, toca reconocer el trabajo de las empresas proveedoras que han cambiado su manera de funcionar para prevenir el contagio, con el consiguiente coste añadido además del tiempo de retraso que supone realizar el reparto.

Mención especial para los ayuntamientos de Churriana, Salar y Loja, así como a la Unidad Militar de Emergencias (UME) por su colaboración, ayuda y muestras de ánimo que nos han trasladado durante el último mes.

Por último, el equipo directivo de La Alfaguara quiere dar las gracias a las personas mayores que residen en nuestros centros y que se han adaptado perfectamente a una situación tan complicada para ellos. Las visitas o excursiones que de forma periódica se organizaban al exterior se han sustituido por actividades en el propio centro, en espacios seguros y bajo la supervisión de monitores y personal laboral. En circunstancias tan excepcionales se ha hecho esfuerzo para hacerles llegar el cariño y los abrazos de sus familiares a través de las videollamadas o mediante la lectura de cartas que nos trasladan sus allegados.

“El objetivo que nos mueve sigue siendo el bienestar y la salud de toda una generación que se ha sacrificado por los suyos y que con su esfuerzo ha contribuido a construir un país mejor. Nuestra respuesta tiene que estar a la altura, se lo debemos”.

Síndrome del Cuidador: cómo afrontar el cambio de roles

Una profesional de Grupo La Alfaguara acompaña a una usuaria de la Residencia María Auxiliadora / GLA

Una profesional de Grupo La Alfaguara acompaña a una usuaria de la Residencia María Auxiliadora / GLA

El envejecimiento y la aparición de enfermedades degenerativas como el Alzheimer o la demencia senil afectan a la vida de una persona en todos los sentidos. También a la de las personas de su entorno y, muy especialmente, a su cuidador y los familiares más directos. 

Al deterioro físico y cognitivo hay que sumar la tensión emocional que produce un cambio de roles en ambas direcciones. La figura tradicional del cuidador (madres y padres) se convierte en la de la persona cuidada. Y viceversa, quienes han tenido el rol emocional de ser cuidados como hijos – incluso en etapa adulta – se convierten ahora en el cuidador.

Puede parecer una situación natural inherente a la vida, pero no siempre es fácil asumir esa responsabilidad, sobre todo, cuando el nivel de dependencia es elevado. En la mayoría de los casos incluso exige que la persona que asume la carga principal del cuidado se vea obligada a abandonar su trabajo fuera de casa, reducir su tiempo de ocio personal y modificar hábitos y patrones de conducta.

Todo eso se traduce en desgaste físico y emocional fruto del nivel de estrés y esfuerzo que supone cuidar a un mayor dependiente, lo que actualmente se conoce como Síndrome del Cuidador Quemado -.  Por eso, antes de que se llegue a una situación límite que repercuta en la propia salud del cuidador es necesario identificar una serie de síntomas y prever soluciones a éstos.

¿Identificas algún síntoma del Síndrome del Cuidador Quemado?

  • ¿Te enfadas con facilidad con la persona enferma, con el resto de miembros de la familia e incluso con los médicos cuando algún tratamiento no tiene los efectos deseados e inmediatos?
  • ¿Has abandonado actividades placenteras para ti y cada vez te apartas más de la vida social que tenías antes?
  • ¿Sientes ansiedad al afrontar el día a día, al pensar en el futuro o te cuesta todavía asumir la nueva situación y niegas la gravedad de la enfermedad de la persona que cuidas?
  • ¿Tus emociones son cada vez más negativas y depresivas, llegando a afectar tu capacidad de adaptación y superación?
  • ¿Notas cansancio y fatiga hasta el punto de que no logras completar las tareas necesarias?
  • ¿Tienes cambios de humor muy bruscos?
  • ¿Te falta la concentración para realizar tareas habituales?
  • ¿Sientes soledad, sobre todo, si la persona que cuidas es tu cónyuge?
  • ¿Te avergüenzan algunos comportamientos de la persona enferma?
  • ¿Vives en un estado constante de impotencia al sentir que no consigues resultados en la lucha contra la enfermedad pese a tus esfuerzos?

Cuanto más síes hayas obtenido a la hora de plantearte estas preguntas, las posibilidades de que el cuidado de tu ser querido se convierta en un problema físico y mental también aumentan proporcionalmente para ti.

Es el momento de actuar, no sólo poniendo soluciones a los problemas que hayan aparecido, sino previendo la aparición de nuevos.

¿Qué recursos pueden ayudar a superar el Síndrome del Cuidador Quemado?

En Grupo Alfaguara llevamos a cabo terapias pioneras con animales para  mejorar el cuidado de los mayores. / GLA

En Grupo Alfaguara llevamos a cabo terapias pioneras con animales para mejorar el cuidado de los mayores. / GLA

La mejor ayuda es admitir que la necesitas y dejarte ayudar. A partir de ahí se pueden generar tantos recursos como demanden las circunstancias.

  • La aceptación es el primer paso para dejar de sufrir. Recordar que nuestros padres y madres cubrieron todas nuestras necesidades durante gran parte de nuestra vida nos hará sentir una profunda gratitud y entender que ahora nos toca a nosotros cuidar de ellos, haciendo todo lo posible para garantizarles una buena calidad de vida.
  • Solicita atención profesional para ti también. Compartir tus pensamientos y estados emocionales con un psicólogo te ayudará a desarrollar técnicas de crecimiento personal.
  • Delega y comparte responsabilidades. Aunque las circunstancias te obliguen a asumir la mayor parte de carga en el cuidado, eso no significa que el resto de miembros familiares o personas del entorno no puedan también realizar tareas complementarias o puntuales en momentos de mucho esfuerzo.
  • Entiende la importancia de que tú también tengas tu tiempo sin sentirte culpable por ello. Respétalo y disfrútalo.
  • Recuerda que existen recursos especializados en el cuidado de mayores y personas dependientes: centros de días, terapias ocupacionales y residencias.

En Grupo Alfaguara estamos a tu disposición para escuchar tus necesidades y ayudarte a encontrar servicios que complementen tu valioso trabajo como cuidador.

 

Laura Ortega de la Torre
Terapéuta ocupacional en la Residencia y Centro de Día María Auxiliadora.

Ictus: cómo reconocer, actuar y prever un accidente cerebrovascular.

El tiempo es oro y cerebro. Consejos para ganarle minutos a la enfermedad.

El accidente cerebrovascular, más conocido como ictus, es una enfermedad de gran impacto social. Cada año casi 120.000 personas sufren un ictus en España, de los cuales la mitad quedan con secuelas discapacitantes o fallecen. Es decir, actualmente es la segunda causa de muerte en nuestro país (la primera en el caso de las mujeres) y la primera causa de discapacidad adquirida en adulto. Pero según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN) el ictus, además, aumentará su incidencia en la población un 27%.
Por eso todo el equipo médico y asistencial de Grupo La Alfaguara consideramos de vital importancia informar y alertar continuamente sobre los riesgos de esta enfermedad. El tiempo es oro pero también cerebro en caso de ictus, por eso queremos explicaros de forma sencilla algunos consejos para reconocer, actuar y prever un accidente cerebrovascular.

¿Qué es un ictus?

Es una alteración del flujo sanguíneo que llega al cerebro, lo que provoca un daño neuronal y éste, a su vez, una serie de consecuencias de diversa índole y gravedad.

¿Qué tipos de ictus hay?

  • Hemorrágico. Es el menos común y se produce por la rotura de un vaso sanguíneo cerebral, un aneurisma hemorrágico o una malformación arteriovenosa.
  • Isquémico. Es el más frecuente y se produce por una obstrucción parcial o total de una o varias arterias que llevan sangre desde el corazón hasta el cerebro. El taponamiento es causado por un coágulo que puede originarse en otro lugar del organismo – generalmente el corazón-  y al llegar al cerebro produce un accidente cerebrovascular embólico. Aunque también puede originarse en las propias arterias cerebrales, produciendo en este caso un accidente cerebrovascular trombótico.

¿Cómo reconocer un ictus?

Conocer los síntomas de un accidente cardiovascular te ayudará a estar alerta en cuanto identificas alguno y actuar con rapidez.

  • Aparece de forma brusca un fuerte dolor de cabeza.
  • Afectación brusca de la visión en uno o ambos ojos.
  • Problemas para hablar y entender.
  • Pérdida de equilibrio y estabilidad.
  • Enorme debilidad en pierna, brazo o ambos.

¿Cómo actuar ante un ictus?

Si estás cerca de una persona que está sufriendo un ictus o bien llegas al lugar alertado por ésta, también es muy importante saber qué hacer en ese momento para ganar tiempo y minimizar riesgos. Cada minuto que pasa cuenta porque desde que aparecen los síntomas se pierden miles de neuronas que se pueden salvar si se actúa con inmediatez y eficacia, evitando así secuelas traumáticas e incluso la muerte.
Toma nota:

  • Acomoda a la víctima. Desabrocha o quita toda aquella ropa que le impida respirar bien, procura que el ambiente sea tranquilo, sin ruidos estridentes y sin comentarios que aumenten la tensión y angustia.
  • Emergencias. Llama al 112 y explícales los síntomas detectados y la hora en la que comenzaron. Código Ictus.
  • Cojín. Tumba a la persona con la cabeza y los hombros un poco levantados. Usa para ello un cojín o almohada.
  • Pérdida de consciencia. Si respira, coloca a la víctima en posición lateral de seguridad. En caso contrario, inicia una reanimación cardiopulmonar.

¿Cómo prevenir el ictus?

Pueden parecer consejos demasiado evidentes, pero es indispensable recordarlos y practicarlos para fortalecer el cerebro.

Consejos - Ictus

En Grupo La Alfaguara, no sólo tenemos muy presente todo este tipo de información clínica y preventiva; también la ponemos en práctica, por eso nuestro programa de Atención Integral al Mayor contempla todo tipo de terapias y actividades orientadas a fortalecer su salud neuronal tanto como su salud física y emocional. Porque el tiempo es oro, pero también lo es el bienestar de nuestros mayores, cuyo riesgo de sufrir un ictus es mucho más elevado.
Enrique Moncada Díaz.

Diplomado en Enfermería.