El Parkinson desde la fisioterapia

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa producida por la muerte de neuronas de la sustancia negra, que producen dopamina. La dopamina es un neurotransmisor importante en el circuito de los ganglios basales, cuya función primordial es el correcto control de los movimientos. Cuando hay una marcada reducción del nivel de dopamina, se altera la información en el circuito de los ganglios basales y esto se traduce en temblor, rigidez, lentitud de movimientos e inestabilidad postural, entre otros síntomas.
Es una enfermedad crónica y afecta de diferente manera a cada persona que la padece. La evolución puede ser muy lenta en algunos pacientes y en otros puede evolucionar más rápidamente. Los síntomas comienzan lentamente, en general, en un lado del cuerpo y posteriormente en ambos lados.
Los principales síntomas son:

  • Temblor: se trata de un temblor característico en reposo, que desaparece con el movimiento.
  • Rigidez: afecta a toda la musculatura, siendo la cervical y proximal de las extremidades, los grupos musculares más afectados.
  • Lentitud de movimientos, llamada bradicinesia.
  • Problemas de equilibrio y coordinación.
  • Dolor: debido a la rigidez.

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Aunque el Parkinson es una enfermedad sin cura, desde la fisioterapia intentamos mejorar al paciente, centrándonos principalmente en:

  • Aliviar el dolor: por medio de masoterapia y electroterapia analgésica
  • Corregir las alteraciones posturales, previniendo la aparición de las rigideces articulares
  • Fortalecer la musculatura debilitada y corregir acortamientos musculares
  • Mejorar la función respiratoria
  • Mejorar la función intestinal, potenciando la musculatura abdominal
  • Ganar expresividad y funcionalidad de la musculatura orofacial. Facilitando la deglución y la masticación
  • Reeducación del equilibrio y las reacciones posturales
  • Mejorar la coordinación
  • Reeducación de la marcha
  • Reeducación de las transferencias

David López Muñoz
Responsable fisioterapia
U.E.D. La Alfaguara Baza

El Alzheimer borra la memoria, no los sentimientos

El Alzheimer es una enfermedad cerebral que causa problemas en la memoria, en la forma de pensar y en el carácter o en la manera de comportarse. Esta enfermedad no forma parte del envejecimiento al que estamos acostumbrados, pero desgraciadamente se ha introducido en la vida cotidiana de cualquier persona.

Esta grave enfermedad empeora con el paso del tiempo y aunque existen muchos síntomas, la mayoría de las personas experimentan pérdidas de memoria severas que afectan a las actividades de la vida diaria y a la habilidad de gozar de momentos con los que disfrutaban anteriormente. Las primeras fases son fundamentales para trabajar con ellos, intentando ralentizar el deterioro y conservar o recuperar capacidades y destrezas que dificultan su independencia.

Pero, a pesar de todo, el Alzheimer no impide que la persona no tenga ganas de recibir cariño y de dar todo lo que puede de una forma distinta a la que nosotros esperamos. Necesitan tanto cariño o incluso más que cualquiera de nosotros, ya que se sienten perdidos y desorientados. Ocasionalmente, la única forma de comunicarse con nosotros es a través de una caricia, de un beso o con cualquier otro gesto de amor que nos demuestren que, aunque no de la forma que nos gustaría, ellos, están ahí.

Son personas que han olvidado su pasado, su vida y sus recuerdos más preciados. Es duro para un hijo ver como su padre, madre o incluso ambos,  no lo reconocen y ver como la persona que ha sido siempre el pilar en su vida, va olvidándolo todo y volviéndose cada vez más débil e indefensa; pero tenemos que tener en cuenta que ellos son los mismos, son aquéllos que han cuidado de nosotros desde pequeños y los que han luchado siempre por nuestro bienestar.

Muchas veces escuchamos frases como: “para que voy a visitarla, si ni siquiera se acuerda de mi”. Efectivamente, probablemente no les recuerden, probablemente reconozcan en ustedes a otras personas, y observen como día a día se van alejando más de la realidad, o, cómo esa madre, hermana, tía o abuela, ya no recuerda el fantástico día de playa de hace unos años, o el abrazo infinito que nos dieron en algún momento; pero estaban allí, eran ellos mismos quienes provocaron en nosotros aquellos sentimientos que nos hicieron reconfortarnos en malos momentos, o simplemente disfrutar en los buenos. Su memoria no persiste, pero sí su alma, sus sentimientos y sus ganas de vivir. No recuerdan quien eres, pero desean que les abraces, que les mimes, saber que estás ahí; te necesitan, como tú los necesitaste en algún momento de tú vida.

¿Si olvidaras todos tus recuerdos, no te gustaría sentir dentro de tu alma un abrazo o un beso de un ser querido?

 
Almudena Pasadas Martínez
Terapeuta Ocupacional


Taller Intergeneracional

Trabajar desde la perspectiva intergeneracional persigue como objetivo, el intercambio, la cooperación y el beneficio mutuo. Y hoy, en nuestro taller intergeneracional, podemos decir que lo hemos conseguido.

Nuestros adultos mayores han tenido la posibilidad de dar y recibir. Dar o más bien, “darse” a conocer a los más pequeños, que les ha permitido sentirse útiles y valiosos, compartir su historia y su presente, como un bien valioso para ellos.

Han recibido atención y afecto, además de ser contagiados de la alegría y dinamismo de los más pequeños.

El juego compartido los ha transportado a su infancia, donde no disponían de valiosos juguetes ni altas tecnologías, pero por suerte, una infancia cargada de canciones y de cuentos (la muñeca del vestido azul, el patio de mi casa, Susanita tiene un ratón, al pasar la barca, el lobo y los tres cerditos, la caperucita roja…) una larga lista de melodías y cuentos que los pequeños cantaban y recitaban a la perfección. Un maravilloso denominador común que jamás debería perderse.

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Al establecerse una dualidad en la que ambas partes se enriquecen, los más pequeños han pasado una jornada muy divertida. A través de los juegos en nuestra piscina, las canciones de ayer y de hoy y los cuentacuentos, han descubierto la identidad, las costumbres, los pensamientos, la personalidad, y en definitiva, la sabiduría de los abuelos.

Con la experiencia de hoy, los pequeños han sido capaces de mostrar a los abuelos las fortalezas que estos tienen, y casi sin darnos cuenta, han incrementado la confianza de estos en sus capacidades.

Y sin ser el objetivo principal hemos contribuido a la conciliación de la vida familiar y laboral, con una maravillosa jornada entre trabajadores y sus hijos.

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Sihan
Licenciada en Psicóloga
Grupo La Alfaguara

Beneficios de la Risoterapia

“La carcajada saludable”

La risa es una de las expresiones más sanas que benefician a nuestro cuerpo, ya que es capaz de aportar innumerables efectos beneficiosos, tanto mentales y emocionales como físicos.

La risoterapia es apta para todas las edades, pero, para los mayores esos beneficios son más notables, ya que los efectos físicos de la risoterapia se ven en una mejora considerable del sistema inmunitario. La risa es la mejor medicina emocional, porque nos permite seguir disfrutando de la vida.
A través de juegos y dinámicas se trabajan estados de felicidad y positividad que nos hacen enriquecernos como personas, encontrando la forma de sentirnos plenos y felices.

Esta terapia, basada en la risa y la alegría es muy favorable para nuestros mayores, ya que es un colectivo a los que no solo les afectan los problemas físicos, sino que también cargan con el peso de muchos años a sus espaldas. Además, es una técnica ideal para afrontar emociones negativas como la soledad o la tristeza.

En definitiva, deberíamos utilizar la risa como una herramienta de vida, ya que nos ayuda a desdramatizar las situaciones del día a día, y nos ayuda a tener una mejor visión de nosotros mismos.

“No hay que darle años a la vida sino vida a los años.”

Inmaculada Mirón Suarez
Técnica Superior en Animación Sociocultural

Beneficios de la participación en actividades de las personas mayores

El aumento de la esperanza de vida en España ha provocado un interés por mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas mayores. Entre los factores que se relacionan con la satisfacción vital de las personas mayores y con su bienestar psicológico se encuentra la participación en actividades.

La participación en actividades influye en la imagen que las personas tienen sobre sí mismas, incrementando su autoestima y la percepción sobre su autoeficacia, hace que se sientan más felices y modifica la forma en la que se enfrentan a los problemas de la vida diaria.
Sin embargo, no todas las actividades que realizan a diario las personas mayores contribuyen a su satisfacción vital. Por ejemplo, participar en actividades de ocio sí es efectivo para que se sientan más felices, pero otras actividades consideradas como “obligadas” como trabajar o limpiar, no contribuyen necesariamente a incrementar la satisfacción con la vida.

Además, cuando las actividades se realizan en compañía tienen mayor impacto sobre la felicidad que si se realizan en solitario, ya que disminuyen los niveles de soledad e incluso pueden retrasar la aparición de la dependencia. Por lo que promover la participación social de las personas mayores en centros de día y residencias mejora la calidad de vida de éstas y se asocia a una mayor felicidad y una disminución en la mortalidad.

Por lo general la participación en actividades suele disminuir con la edad, además las actividades que realizan las personas mayores suelen ser actividades pasivas. De esta manera las generaciones más mayores realizan más actividades de ocio pasivo como ver la televisión u oír la radio, practican menos deporte o participan en menos actividades culturales comparados con la población general. Por lo que los centros de atención a personas mayores, como los del grupo La Alfaguara, juegan un papel muy importante para erradicar esta mayor “pasividad”. Promoviendo la participación social de las personas mayores, su participación en actividades de ocio enriquecedoras, productivas y satisfactorias. Lo que finalmente incide en una mayor felicidad de éstos y a una mayor esperanza de vida libre de dependencia.

Laura Rubio Rubio
Licenciada en Psicología
Doctora en Gerontología Social

La importancia de la vocación

Creemos que todo el mundo tiene una vocación, pero sin duda el mérito es hacer de esa vocación tu profesión. Eso es lo que le deseamos a Ángela Villaverde, estudiante de cuarto de Psicología de la Universidad de Granada que ha querido compartir su experiencia de prácticas, en la Unidad de Estancia Diurna La Alfaguara en el municipio de Nívar (Granada), a la que agradecemos desde aquí su entusiasmo y profesionalidad.

La primera vez que visite una residencia, experimente sentimientos encontrados: un lugar tan grande y a veces tan sombrío, lleno de personas con expresiones tristes que solo esperaban una sonrisa a cambio. Mi mundo cambio y mi mente se aclaró, es como si ya supiera cual era mi sitio. Ese mismo día me propuse formarme, lo mejor posible, para darle a las personas mayores el respeto, cariño y atención que merecen. Cuando en cuarto, llegó el momento de escoger mis prácticas, como caída del cielo surgió la oportunidad de ir a la Unidad de Estancia Diurna La Alfaguara en el municipio de Nívar, y fueron unas palabras concretas las que me convencieron: “Ven a Nivar, te aseguro que con nosotros aprenderás de verdad a ser una gran profesional” y así lo hice.

Mi primera impresión al llegar, fue la de un edificio precioso, rodeado de naturaleza. Al entrar encontré habitaciones soleadas y coloridas, muchos materiales, animales y lo mejor: sonrisas, muchas sonrisas. No solo mi tutora o la directora, sino todos los trabajadores y mayores me acogieron sin reserva: “Eso era lo que yo quería”, un lugar para aprender.
Poco a poco mis responsabilidades han ido aumentando, porque cuando te sientes protegida y acompañada, no tienes miedo de equivocarte y a aprender de tus errores. Sin duda, el verdadero aprendizaje, se da entre críticas constructivas y palabras reforzantes.

Poder ayudar a todos los profesionales, ha sido la mejor forma de aprender que un centro funciona gracias al trabajo interdisciplinar. Porque una persona mayor bien alimentada, bien aseada, activada físicamente y con una correcta postura es mucho más eficiente en las terapias ocupacionales y en la estimulación cognitiva. Los profesionales son un reflejo del verdadero compañerismo, porque ante las dificultades se muestran como lo que son “un equipo” y cuando surgen conflictos entre los mayores, siempre son mediados desde la calma y el respeto para conseguir una solución justa para todo el mundo.

Mercedes, mi tutora y responsable directa como Psicóloga del centro, ha ejercido su función desde el primer segundo; haciéndome sentir siempre acompañada y permitiéndome comprobar que sola yo también soy capaz de hacer “mi trabajo”: talleres, estimulación cognitiva, manualidades, evaluar, redactar los informes semanales, actualizar las fichas, etc. Poco a poco cada vez sé más y me siento más segura, porque todas mis ideas son tenidas en cuenta y valoradas. Es mi supervisora, pero sin duda me trata como su compañera, una compañera a la que tiene que formar.
Cada día en Nivar está repleto de experiencias, todas diferentes y únicas, que me han permitido experimentar todo tipo de emociones: nervios al comenzar, tristeza por la ausencia inesperada de un mayor, alegría cuando sabes que has hecho las cosas bien, templanza y paciencia cuando las situaciones se complican, ternura cuando te regalan una muestra de afecto, risas, etc. Todas ellas además de ser necesarias para la vida, demuestran la historia que una vez un gran profesor me contó: “Las personas son como las cebollas, puede que para llegar al fondo tengamos que llorar un poco, pero dentro siempre encontraremos una joya única e inigualable”. De lo único que estoy segura es “que, aunque todavía me queda mucho por aprender, éste es el camino correcto para lograrlo”. Por ello para terminar solo puedo decir a todo el mundo del centro “Gracias”.

Rehabilitación de fractura de cadera

Mantener a nuestros usuarios lo más activos posible es uno de los retos a los que nos enfrentamos diariamente en nuestros centros. Es por ello que de manera frecuente contamos con colaboraciones de profesionales externos que con una dilatada y valiosa experiencia nos aportan gran valor a esta ardua tarea.

Con este objetivo en mente, recientemente hemos tenido con nosotros en nuestro centro residencial de Salar a Dr. Juan Cabello Salar, reputado traumatólogo granadino, con más de 40 años de experiencia en el sector. El Dr. Cabello estuvo trabajando junto con nuestro personal médico y equipo de fisioterapia y rehabilitación con los residentes intervenidos por fractura de cadera.

Según datos del Ministerio de Sanidad en España se producen cada año más de 61.000 fracturas de cadera, de las que más de 50.000 requieren un implante. Este hecho no hace sino más que crecer debido al envejecimiento de la población y se estima que en Europa para 2.050 habrá más de un millón de fracturas de este tipo. Nuestra provincia no es ajena a estos datos y el Dr. Cabello, debido al gran número de intervenciones practicadas, es un referente Granada que bien conoce que debido al envejecimiento, cada vez más son las personas que sufren una fractura de cadera. No obstante, gran parte de nuestros residentes fueron operados en su día por el propio Dr. Cabello.

A continuación transcribimos el coloquio que mantuvo con nuestra responsable fisioterapeuta Mª Isabel Moreno Cantarero sobre fracturas de cadera en personas de avanzada edad:

MIMC: Dr. Cabello, ¿Cuál es la fractura de cadera más frecuente en mayores?
JCS: Principalmente podemos destacar las subcapitales, pertrocantereas o basi-cervicales. Para las primeras el tratamiento suele ser la prótesis de una cadera parcial cementada normalmente. Las pertrocantereas o basi-cervicales suelen tratarse con osteosíntesis con un clavo placa. Son dos procesos distintos con evoluciones totalmente diferentes.

MIMC: Ante una eventual caída. ¿Cómo detectar que estamos ante una fractura de cadera?
JCS: La imposibilidad de incorporarse, el acortamiento del miembro, la propia postura, la rotación externa del miembro y el propio dolor suelen ser los indicadores más directos. Es lo habitual y primera opinión ante una caída de una persona de avanzada edad.

MIMC: ¿Qué aspectos debemos atender en el domicilio que hacer hasta que acuden servicios de urgencia?
JCS: Primero poner el miembro en la posición más anatómica posible, es posible que produzca cierto dolor en el momento. Deberemos traccionar suavemente y tratar de quitar la rotación externa que hay en la inmensa mayoría de los casos cuando son fracturas pertrocantereas.
Hay que inmovilizar aunque provoque cierto dolor pero el enfermo al tener el miembro en la posición más anatómica posible sentirá alivio posterior hasta que llegue el transporte sanitario y el traslado a un hospital.

MIMC: ¿Cuáles suelen ser las complicaciones más frecuentes en estos casos?
JCS: Suele ser la propia incapacidad que provoca este tipo de fractura. En personas ya por si con movilidad reducida cuando hay que hacer una osteosíntesis en el caso de fractura pertrocantereas suponen de 6 a 8 semanas de inmovilidad hasta que hay una consolidación ósea para poder deambular más o menos normalmente.
Para fracturas subcapitales, la intervención consiste en sustituir hueso roto por prótesis. La ventaja en estos casos es que la recuperación en más rápida. Al poner una prótesis cementada parcial se permite la deambulación en 48 horas o 72 horas y entonces la recuperación es bastante más rápida. Siempre pensando que un traumatismo de este calibre en personas ancianas conlleva una pérdida de hemoglobina que necesita varias semanas hasta que se recupere siempre y cuando coexistan una cuidada alimentación y cuidados satisfactorios, pero es muy posible que conlleve una depresión el estado general del paciente.

MIMC: ¿Es posible una artrosis postraumática de cadera?
JCS: La artrosis de cadera es previa a la rotura en personas de avanzada edad. Una artrosis después de una protesis tardaría en aparecer muchos años.

MIMC: ¿Suele acompañar un acortamiento del miembro inferior afecto?
JCS: No necesariamente, cuando hay una fractura pertrocanterea, hay una buena reducción por que la fractura no tiene conminución con una reducción satisfactoria y una osteosíntesis, la inmensa mayoría la diferencia de longitud de los miembros es prácticamente inapreciable. Además se ha de tener en cuenta que la diferencia de hasta 1 cm de un miembro a otro en totalmente normal. La inmensa mayoría de la población humana es habitual y no impide la rehabilitación ni para deambular.

MIMC: ¿Qué recomendaciones les podríamos dar a nuestros lectores de higiene postural para la posterior rehabilitación en el postoperatorio?
JCS: Tanto en facturas subcapitales como pertrocantereas, si está bien estabilizada tanto con prótesis o con osteosíntesis a las 48 horas se pueden sentar perfectamente e iniciar la deambulación. En los casos de prótesis prácticamente si el estado general del paciente lo permite en los dos o tres cuatro días posteriores a la intervención puede hasta apoyar. Y si es osteosíntesis se demora pero se puede poder de pie con ayuda sin cargas.
Con una prótesis una vez dado de alta a los 4/5 días, el hospital a las 48 horas los pacientes se pueden poner de pie y pueden echar todo el peso del miembro operado como en un no intervenido.

MIMC: ¿Cuál suele ser la durabilidad funcional de una prótesis? ¿Y para un enclavado?
JCS: Normalmente una prótesis para personas con más de 75 años, no dan problema y por ley debida fallecemos antes. En un enclavado cuando la consolidación ósea buena, es una fractura no muy compleja o que tenga mucha conminución si se ha hecho una reducción lo más anatómica posible, en unas 6 u 8 semanas hay una consolidación correcta tampoco debería dar problemas durante muchísimos años.

MIMC: Dr. Cabello, ya sólo nos queda agradecerle el tiempo y entusiasmo dedicado y esperamos verle pronto por aquí.
JCS: Gracias a vosotros por contar conmigo y enhorabuena por la excelentísima labor realizada en el centro.

Proyecto I+D Lenisan Biotech

Desde la empresa LENISAN BIOTECH queremos mostrar nuestro enorme agradecimiento al grupo LA ALFAGUARA por su inestimable y desinteresada colaboración para la realización del proyecto de investigación con la Agencia IDEA de la Junta de Andalucía subvencionado con fondos FEDER.

El Proyecto de I+D ha desarrollado de manera satisfactoria, una preparación dermatológica a base de extractos de plantas con evidencia científica sobre sus actividades, 100% natural y libre de conservantes, aromas y alérgenos, para el cuidado de la piel orientado a la prevención de las dermatitis y ulceras de decúbito, uno de los problemas más graves en pacientes geriátricos y/o inmovilizados. La novedad de este producto reside en el uso de extractos de plantas con una farmacología demostrada por medio de un elevado número ensayos clínicos y estudios científicos indexados que muestran una efectividad y seguridad cuanto menos equiparable a los tratamientos actualmente existentes y posiblemente superiores.

La colaboración del grupo LA ALFAGUARA, orientada a mejorar el tratamiento y atención de las personas a su cargo, consistió en la realización del trabajo de campo, aplicando las preparaciones dermatológicas dentro de su práctica clínica habitual de cuidado de la piel de los ancianos con el fin de evitar complicaciones y la aparición de dermatitis o ulceras de decúbito, siempre respetando la calidad asistencial y criterios de atención médica.

La importancia de este proyecto, y por extensión el interés del grupo LA ALFAGUARA en mejorar la calidad asistencial y calidad de vida de los residentes geriátricos se basa en la importancia del problema de salud que este proyecto de I+D intenta mejorar, y es la aparición de lesiones cutáneas que disminuyen la calidad de vida de los pacientes, aumentan el grado de intervención en el paciente y aumentan el gasto farmacéutico.

Una úlcera cutánea (UC) en la piel involucra al menos a la epidermis y a la dermis, y se caracteriza por presentar una escasa o nula capacidad de cicatrización mientras se mantenga la causa que la ha ocasionado. Las UC constituyen además de un serio problema físico, también psicológico ya que merman considerablemente la calidad de vida de los enfermos, afectan a la esfera económica incrementando los costes sanitarios derivados de su atención y representan un problema social. Su manejo en la práctica clínica debe combinar, desde el principio, medidas terapéuticas con procedimientos diagnósticos, requiriendo en muchos casos ser contempladas desde un punto de vista multidisciplinar.

Las UP o úlceras de decúbito son muy frecuentes en pacientes sometidos a reposo prolongado, inmovilizados y ancianos, lo cual genera una elevada morbilidad y un considerable gasto sanitario. Tanto la instauración de medidas preventivas, como la selección del tratamiento, requieren considerar además de la gravedad de las lesiones, el estado general del paciente (nutrición, higiene, estado psíquico y físico); así como realizar una adecuada educación del paciente y del cuidador. El riguroso cumplimiento de las medidas de limpieza, desbridamiento, desinfección junto a la selección del apósito apropiado según las características y estadio de la úlcera incide directamente sobre la eficacia de la prevención y tratamiento, evitando la progresión de la gravedad de las lesiones y reduciendo el tiempo de curación. La elección del producto apropiado es un aspecto crucial, que presenta la dificultad de la escasez o inexistencia de ensayos clínicos que la apoyen; así como de la gran variedad de apósitos existentes, desde los empleados tradicionalmente a los nuevos apósitos de composición química compleja. Las UP constituyen un problema sanitario de especial importancia, al estimarse que su prevalencia alcanza hasta un 12% de los pacientes residentes en instituciones diversas (p. ej., hospitales). Los ancianos son el grupo de edad más afectado, ya que del 45% al 70% serían mayores de 70 años. Además, las UP pueden tener repercusiones graves aumentando el riesgo de muerte. En nuestro país, según un estudio reciente en el que participaron hospitales generales, centros de atención primaria y residencias asistidas de ancianos, se estimó que el coste del tratamiento de las UP supondría más de 485 millones al año, en una población de unos 260.000 habitantes. Sin embargo, y a pesar del gasto que genera, la investigación clínica sobre los productos utilizados para la prevención y tratamiento de las UP es muy escasa

Así, el objetivo final del proyecto ha sido la obtención de una preparación dermatológica 100% natural, basada en la evidencia científica existente sobre efectividades de los diferentes extractos de plantas utilizadas para su aplicación en el cuidado cutáneo dentro del proceso sanación y de prevención de las UP. Los resultados obtenidos han sido muy satisfactorios, ya que gracias a la colaboración desinteresada de ALFAGUARA se ha concluido que el producto desarrollado es costo-efectivo, es decir, que funciona en las condiciones habituales de uso dentro de la práctica habitual de los profesionales sanitarios, y además asumible desde un punto de vista económico, con costes iguales o menores que otros productos del mercado para el alivio de pruritos, prevención de dermatitis y cuidado dermatológico asociado a la intervención integral en el tratamiento de las UP establecidas.

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Dr. Jaime Peña Díaz
15 de Junio de 2015

Terapia ocupacional: Terapia con plantas

Como sabemos las personas mayores son un colectivo vulnerable, pues tras haber realizado muchos trabajos a lo largo de su vida, al jubilarse se quedan sin hacer nada, lo que les genera malestar y un sentimiento de incapacidad, que puede llevarles a desarrollar una depresión y/o caer en el aislamiento social.

Cuando envejecemos perdemos muchas capacidades e incluso muchas de las necesidades primarias se ven limitadas, lo que nos hace ver la vida de forma negativa.

Es aquí, donde trabaja la Terapia Ocupacional, una disciplina que se centra en el factor biológico, psicológico y social del mayor, sin olvidar sus intereses y necesidades.

Existen diversas técnicas y actividades para mejorar la calidad de vida del mayor, pero hoy hablamos de los beneficios que tiene LA TERAPIA CON PLANTAS.

La mayoría de nuestros mayores provienen de ámbitos rurales, en los que su fuente de sustento ha sido la agricultura. Por ello, somos conscientes de lo importante y beneficioso que es para ellos el poder mantener contacto con las plantas.

Los beneficios en la Terapia con plantas son:

  • La sembrado de hortalizas, plantas aromáticas…en las mesas de cultivo, además de proporcionar estimulación cognitiva y sensorial es muy beneficiosa porque refuerza el sentimiento de utilidad de nuestros mayores, repercutiendo en el bienestar de nuestros mayores y de su calidad de vida
  • Ayuda a mejorar las capacidades físicas y a estimular sus sentidos.
  • Proporciona estimulación afectiva, lo que repercute positivamente en su estado de ánimo y previene depresiones.
  • Ayuda a mantener y establecer relaciones sociales con otros usuarios y con familiares.

Por este motivo, creemos que este tipo de Terapia es beneficioso para recuperar su autonomía personal, ayudando así a mejorar el funcionamiento físico y cognitivo de nuestros mayores.

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Porque entendiéndolos, todo es mucho más sencillo



En muchas ocasiones, las personas que nos dedicamos al cuidado de una persona dependiente, ya sea a nivel familiar como profesional, nos encontramos ante situaciones que pueden llegar a superarnos.

Desde el incesante “¿Cómo te llamas tú?” hasta el “Pero ¿tú quién eres? yo no tengo hijos” nos encontramos con un amplio abanico de comportamientos que si no somos capaces de entender y enmarcar en el contexto de una “cruel” enfermedad, nos afectará a niveles insospechables y en todos los aspectos de nuestra vida.

Durante el transcurso de las enfermedades neurodegenerativas nos vamos a encontrar con una serie cambios físicos y psicológicos con los que deberemos aprender a convivir, de lo contrario, afectará tanto a nuestra salud física como emocional y, lo que es peor, influirá en nuestra relación con ese familiar al que siempre hemos querido tanto pero al que a día de hoy culpabilizamos y reprendemos.

A lo largo de mi carrera profesional he tenido la oportunidad de ver más de lo que me hubiera gustado el famoso síndrome del cuidador y toda su sintomatología (agotamiento, labilidad emocional, trastornos del apetito y del sueño, aislamiento, depresión…). Durante el curso de la enfermedad, como cuidadores, compraremos todas las papeletas para sufrirlo pero que lo desarrollemos o no dependerá de la capacidad que tengamos de afrontar, toda la gama de comportamientos y situaciones por las que deberemos pasar a lo largo de este arduo camino.

Comentarios o creencias que culpabilizan al mayor deben ser desterrados y serán síntoma de que no estamos dándole el enfoque adecuado a la enfermedad:”Es que él/ella nunca ha sido así”, “Es que lo hace aposta para molestar porque de lo que le interesa sí que se acuerda”….

Incluso los más expertos cuidadores en el campo de la Geriatría, en el plano personal, pueden sucumbir ante el irrefrenable avance de los síntomas propios del Alzheimer u otras demencias ya que estos se muestran incansables e incesantes desde el inicio de la enfermedad llegando incluso a convertirnos en completos desconocidos para esa persona que tanto nos quiso.

Pese a todo esto, aunque parezca una batalla perdida, hay gestos que motivan a seguir y que compensan todos los aspectos negativos: una caricia, una sonrisa, un beso o una simple mirada nos devolverá a esa persona a la que el Alzheimer nos ha robado y a la que tanto hemos querido y nos reportará la energía necesaria para continuar.

Siempre que tengamos un momento de debilidad y tengamos ganas de tirar la toalla, siempre que la persona a la que cuidamos nos eche en cara que no nos quiere, nos insulte, se caiga o no quiera comer, pensemos en todo lo que esa persona ha hecho por nosotros siempre que ha estado en su mano el ayudarnos, las veces que nos ha levantado tras una caída o las situaciones en las que ha sido nuestro maestro.

Entendamos que esa persona sigue siendo la misma pero que por culpa de una grave e incurable enfermedad es ahora la que precisa de nuestra ayuda.

Javier Ortiz Hernández
Licenciado en Psicología
Director Residencia y UED La Alfaguara – Salar