Salidas y excursiones en los Centros de Día para romper la rutina de las personas mayores

centro de dia Nivar

Salir de la rutina diaria y activar el cerebro. Las personas mayores que acuden a la Unidad de Estancia Diurna La Alfaguara de Nívar han dado un salto cualitativo en sus vidas gracias a las salidas y excursiones en grupo que se organizan desde el centro.

Este tipo de actividades lúdicas tienen una función terapéutica esencial para fortalecer las relaciones en grupo, la autoestima y la movilidad de las personas mayores.

Quien mejor lo sabe es su directora, Aurora Rodríguez Castellar, muy satisfecha con los resultados que esta terapia ofrece en el plano emocional y social a los mayores. “Tratamos de organizar cada quince días actividades fuera del centro para estimular el funcionamiento cognitivo de nuestros usuarios. El beneficio que obtienen es brutal porque mantienen un ritmo de vida activo y recuperan la ilusión”, apunta la responsable del Centro de Día La Alfaguara de Nívar.

Descubrir nuevos lugares y experiencias inigualables

En algunas de sus últimas salidas han podido disfrutar del contacto con los caballos del centro de equitación de Cenes. Otros, a su avanzada edad, han descubierto por primera vez el mar en los viajes organizados a la costa de Granada, o han podido ejercitarse en verano en la piscina adaptada de Güevéjar o acudir a festejos o fiestas populares. También han tenido oportunidad de sentirse como “reinas” en el hotel de lujo Alhambra Palace, con las mejores vistas panorámicas de la ciudad de Granada. O simplemente intercambiar experiencias con menores en colegios o con personas con discapacidad en el Hospital de San Rafael; encuentros todos ellos enriquecedores que forman parte de los programas de envejecimiento activo y saludable que se promueven desde el centro.

Mayores con deterioro cognitivo y depresión

La directora de la Unidad de Estancia Diurna La Alfaguara de Nívar, Aurora Rodríguez Castellar, cuenta que se intenta implicar en las salidas y excursiones en grupo a casi la práctica totalidad de los usuarios que acuden al Centro de Día, a excepción de los mayores que, por su enfermedad, requieren de mayor atención, cuidados y actividades específicas.

Por lo general, los usuarios que acuden a las excursiones son personas con deterioro cognitivo a veces provocado por un ictus o por una demencia, y también mayores con enfermedades depresivas que viven encerradas en su mundo y sin apenas comunicación.

Para hacer posible las escapadas, el Centro de Día despliega un amplio operativo logístico, en ocasiones hasta cuatro furgonetas perfectamente adaptadas a personas con movilidad reducida, además del equipo de profesionales que está pendientes del cuidado y bienestar de los usuarios.

“El cambio que experimentan es muy importante. Son salidas que contribuyen a su bienestar físico y psicológico, y que les ayuda a relacionarse”, subraya Aurora Rodríguez.

Excursiones y salidas en grupo

Una de las excursiones y salidas en grupo de los mayores del Centro de Día de Nívar se realizó a la costa de Granada.

Principales beneficios de las salidas y excursiones en grupo

Descubrir o visitar nuevos lugares no es el único beneficio que las salidas y excursiones en grupo aportan a nuestros mayores. A continuación se enumeran las principales mejoras que se obtienen de dichas escapadas:

  • Fomento de una vida activa y saludable: las salidas son una magnífica terapia para sentirse lleno de vida y una oportunidad inmejorable para romper con la monotonía. Además de la mejora en lo emocional y en lo físico, está el componente saludable que ofrece el contacto con la naturaleza.
  • Ejercicio de memoria: las experiencias de viajar o salir al exterior activan la salud cerebral y ejercitan la memoria. Hay una estimulación cerebral positiva cuando uno se pone en marcha. En el Centro de Día de Nívar se trabaja la memoria colectiva, tratando a posteriori de que los protagonistas, los propios usuarios, recuerden lo vivido en cada una de las salidas.
  • Se combate la depresión: está demostrado que los paseos o salidas al exterior reducen los síntomas depresivos y fortalecen el ánimo y la salud mental de nuestros mayores.
  • Mayor socialización: viajar ofrece la posibilidad de afianzar las amistades y mantener contacto con otras personas o colectivos. En la Unidad de Estancia Diurna La Alfaguara se organizan encuentros intergeneracionales con colegios y guarderías, e incluso en Navidad acuden al Hospital de San Rafael, donde tienen contacto con personas con discapacidad. “Las personas mayores, por su edad, tienen más empatía que nosotros”, reconoce Aurora Rodríguez.
  • Fomentar la percepción espacio temporal y la coordinación: las personas mayores presentan problemas de confusión y desorientación. Muchas de las actividades se orientan precisamente a proporcionar en la medida de lo posible una mayor comprensión de lo que les rodea, además de tratar de mejorar su autoestima y su sensación de control.

Si tienes algún familiar que necesite escapar de la rutina o mejorar su estado de ánimo, anímale a participar en todas aquellas actividades que le permitan relacionarse con los demás. En el grupo La Alfaguara ofrecemos una servicio integral de atención a las personas mayores y sus familiares con un amplio programa de terapias ocasionales para fomentar el envejecimiento activo. No dudes en ponerte en contacto con nuestros profesionales.

El Centro del Día de Baza, nueve años de dedicación a las personas mayores

Los profesionales del Centro de Día de Baza dan mucha importancia a las salidas en grupo porque afianzan los lazos de unión.

Los profesionales del Centro de Día de Baza dan mucha importancia a las salidas en grupo porque afianzan los lazos de unión.

La Unidad de Estancia Diurna La Alfaguara cumple en noviembre su noveno aniversario, prestando atención a las personas mayores. El cuidado de ancianos en Baza está en manos de profesionales que dedican su tiempo y esfuerzo a mejorar su calidad de vida.

Desde de que en 2010 abriera sus puertas en la carretera de Ronda, en un emplazamiento estratégico situado junto al Centro de Salud, el Centro de Día La Alfaguara de Baza ofrece a sus usuarios durante los siete días de la semana un servicio integral e innovador que cumple con su función de apoyo a las familias. Sin duda, el lugar idóneo para todas aquellas personas mayores que permanecen en su hogar y que requieren ayuda para mejorar su salud y movilidad sin tener que ingresar en una residencia de ancianos.

En la actualidad, la Unidad de Estancia Diurna atiende a un total de 45 usuarios con edades comprendidas entre los 65 y 88 años que participan en distintas actividades y programas de envejecimiento activo y de prevención de la dependencia.

La directora de la Unidad de Estancia Diurna, Mª Piedad Hortal Molina, destaca la gran labor que desarrolla en el centro un equipo multidisciplinar compuesto por doce personas entre fisioterapeutas, enfermeros, terapeutas ocupacionales, psicólogos y auxiliares.

Trato personalizado

Todos los profesionales intervienen en los distintos programas que se llevan a cabo de forma individualizada y en grupo con el objetivo de “mejorar la autoestima de los propios usuarios, favorecer su relación familiar en casa, ejercitar la actividad física para mantener su autonomía y establecer una programación de trabajo que repercuta de forma positiva en su salud”.

Mª Piedad Hortal Molina explica que la rutina de trabajo de los usuarios que son atendidos en el Centro de Día de Baza, en horario de 09:00 a 18:00 horas, incluye actividades individualizadas en función de su patología, y también programas de terapia ocupacional en grupo como manualidades para trabajar la psicomotricidad con actividades físicas y otros ejercicios de estimulación cognitiva relacionados con la memoria. Precisamente, la terapia musical, una actividad que se asocia al bienestar y la diversión, ayuda a personas mayores que sufren de problemas de memoria.

Se presta de igual modo especial atención a los talleres relacionados con los cuidados y la salud, donde la alimentación y la higiene centran buena parte de la programación.

Este tipo de actividades responden a los problemas que padecen muchas de las personas mayores que acuden a la Unidad de Estancia Diurna La Alfaguara, en su mayor parte con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, o con síntomas de depresión.

Servicios profesionales para el cuidado de ancianos en Baza

Para ello se disponen de modernas instalaciones que se adaptan a la normativa, equipadas con el material necesario para el cuidado de los usuarios: salas de terapia y fisioterapia, una sala común y salón de estar, otra sala para los más dependientes, aseos y baño con grúa para facilitar la higiene, y un comedor office.

El Centro de Día de Baza cuenta con un servicio de ayuda a domicilio del usuario, reparto de desayuno, comida y merienda; servicio de aseo y ducha, medicación y acompañamiento médico, asesoramiento a las familias, terapia ocupacional y cognitiva, asistencia psicológica y sesión de fisioterapia.

Excursiones y salidas saludables

El equipo de profesionales concede mucha importancia a las actividades de ocio que se realizan fuera del centro, excursiones y salidas en grupo que se suelen realizar durante los fines de semana y festivos y en las que suele ser habitual la presencia de familiares que ofrecen apoyo emocional a sus seres queridos. Son salidas que afianzan los lazos de unión entre los usuarios, familiares y profesionales.

Así, con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores que se celebró el pasado 1 de octubre, los usuarios visitaron junto a familiares las Cuevas de Aljatib, un complejo rural de alojamientos donde pudieron disfrutar de magníficas vistas panorámicas de la comarca.

Imagen de la visita a las cuevas de Al Jatib con motivo del Día Internacional de las Personas mayores que se celebró el 1 de octubre.

Imagen de la visita a las cuevas de Al Jatib con motivo del Día Internacional de las Personas mayores que se celebró el 1 de octubre.

Durante el verano son también más habituales las salidas a la piscina, donde se llevan a cabo sesiones de hidroterapia para tratar de lesiones y mejorar la movilidad a personas que han perdido parte de su capacidad motriz. No faltan tampoco las citas con las festividades populares y otras celebraciones frecuentes en el periodo estival que entretienen y divierten a nuestros mayores.

Fiesta de aniversario

Precisamente, entre las próximas salidas programadas hay una muy especial que tendrá lugar a principios de noviembre con motivo del noveno aniversario de la apertura de puertas de la Unidad de Estancia Diurna La Alfaguara de Baza. El personal del centro ultima los detalles de un programa de actividades que se desarrollará en el propio centro y en el exterior, en alguno de los parques municipales que reúna las características para pasar un rato ameno y divertido en compañía también de los familiares.

Un día de celebración en el que los protagonistas son los usuarios, su entorno familiar más cercano y los propios cuidadores que les ayudan en el día a día a superar las barreras.

Hacemos Hogar

Bienvenidos a María Auxiliadora: la nueva Residencia y Centro de Día de Grupo La Alfaguara en Granada

02_ASEO_00001

La mejor forma de de cuidar a una persona es haciéndola sentir bien, como en casa, por eso en Grupo Alfaguara Hacemos Hogar. Somos un equipo de profesionales cuyo modelo de trabajo gira en torno a un único compromiso y objetivo: el bienestar del mayor. Así lo hemos hecho desde 2007 en todos nuestros centros y así lo seguiremos haciendo en el que ya es desde hace tres meses otro nuevo ‘hogar’: la Residencia y Centro de Día María Auxiliadora.

Os doy la bienvenida a nuestro nuevo centro en Granada. Un espacio en el que cada detalle ha sido pensado y construido para que los residentes (y sus familiares) sientan que están donde quieren estar y no sólo donde deben estar.

Las instalaciones más innovadoras de Granada

Como director del centro puedo asegurar que es una satisfacción enorme trabajar en una de las mejores instalaciones de la provincia. Lo son por:

  • Equipamiento. Contamos con el mejor equipamiento combinando calidad y calidez.
  • Tecnología (edificio con sistema inteligente de seguridad y sostenibilidad energética y con un sistema de climatización que nos permite, por ejemplo, mantener una temperatura constante todo el año de 22,5 grados sin necesidad de ventilación que generan corrientes de aire)
  • Interiorismo (decoración confortable, habitaciones personalizables con vestidor).
  • Otros: Piscina terapéutica, patio-huerto, peluquería, capilla, etc.)

03_PATIO_00003

Pero, sobre todo, como profesional de la atención y cuidado de personas con necesidades especiales, valoro más si cabe el uso que se hace de esas instalaciones, el para qué de las cosas. En este sentido, hemos adecuado cada planta y espacio de la residencia a las necesidades reales de cada mayor en función de su nivel de dependencia. Incluso hemos creado una serie de habitaciones con terraza y cocheras propias para aquellas personas que desean una mayor intimidad e independencia pero sin renunciar a la cercanía, atención y servicios del centro.

Esta diferenciación física a nivel de construcción y funcionalidades no pretende sesgar, más bien todo lo contrario. Cada espacio es atendido por el mismo equipo de profesionales, lo que permite que los mayores creen vínculos afectivos de confianza muy sólidos con sus cuidadores puesto que son atendidos por la misma persona en las mismas  cada día, evitando así la rotación del personal y, por tanto, la despersonalización de los cuidados. 

03_PATIO_00016

Creemos, por tanto, en una asistencia integral en la que cada servicio, actividad o decisión que se toma siempre tiene al mayor y a su familiar como protagonista. Consideramos esto como uno de los pilares fundamentales en la atención al mayor y que más contribuye al cuidado del residente: de su salud, pero también de su sonrisa. Porque de nada sirve proporcionarles un espacio confortable y seguro si no existe un trato cercano, afectuoso. Para Grupo Alfuagara tiene la misma importancia la opinión, creencias, circunstancias y valores de las personas que su atención física, por lo que ambas facetas siempre van de la mano.

Estar plenamente convencidos de ello y esforzarnos por aplicar esa máxima en nuestro trabajo nos ha permitido desarrollar multitud de servicios orientados a mejorar la calidad de vida de nuestros mayores.

¿Qué características hacen especial a la Residencia y Centro de Día María Auxiliadora de Grupo Alfaguara?

Estos son sólo algunos ejemplos:

  • Bienvenida. Tras analizar el historial de vida, preferencias y gustos personales del residente, iniciamos un proceso de adaptación al centro para que realmente lo sientan su hogar. Incluso ofrecemos la posibilidad de que puedan incluir en la decoración de su habitación objetos de su domicilio.
  • Árbol de los sueños. Hemos instalado en nuestro patio inglés una escultura de un árbol de la que se colgarán tarjetas que contengan un sueño todavía no realizado del mayor. Nuestro objetivo será ayudarle a cumplir lo antes posible.
  • Horario de visitas y transporte. No existen franjas de horario restringidas para visitar a nuestros residentes. Cualquier persona o familiar puede venir cuando lo desee para disfrutar de su compañía. También ponemos a disposición de los residentes y familiares un servicio gratuito y diario de transporte entre el centro y sus hogares.
  • Flexibilidad. Adaptarnos a las necesidades de cada residente y de sus familias es una prioridad para Grupo Alfaguara, tanto en el caso de la residencia (elección del menú, de la hora de aseo, de acostarse o levantarse o de salir del centro) como del Centro de Día (la familia puede elegir el horario personalizado que desee e incluso ampliar esa atención al fin de semana)
  • Terapias ocupacionales. Somos pioneros en la implantación de terapias con animales y plantas que estimulen las capacidades cognitivas, sensoriales y físicas de los mayores, pero también afectivas. Por eso estamos adiestrando un Golden Retriever para convivir en el centro, trabajamos con agapornis, mesas de cultivo, etc. 
  • Actividades lúdicas. Es muy importante que el mayor no pierda el contacto con el exterior ni con su realidad y entorno. Para conseguirlo organizamos un intenso programa de actividades recreativas, culturales y de responsabilidad social. Por ejemplo, visitas de barrio para que saluden a sus vecinos de toda la vida, excursiones, programas de voluntariado en Banco de Alimentos, reparto de juguetes en Navidad, etc.
  • Acompañamiento. Nuestra jornada de trabajo no abarca sólo el cuidado físico dentro de la residencia. Además de apartar un tiempo diario para el diálogo, acompañamos a los residentes en cualquier tipo de gestión médica o burocrática que tenga que hacer fuera del centro.
  • Servicios médicos. En el propio centro ofrecemos a los mayores atención médica general y especializada (Logopedia, Odontología, Podología, Psicología, etc.)
  • Servicios sociales. También estamos a disposición de los mayores y sus familiares para gestionar cualquier tipo de ayuda social que puedan demandar, como la tramitación y seguimiento para la Ley de Dependencia.

01_ZONAS_COMUNES_00011

¿Quieres saber más?

La residencia, con capacidad para 78 residentes y 20 plazas de Centro de Día, ofrece tres tipos de habitaciones totalmente personalizables y adaptables a las necesidades mayor. Puedes conocer todos los detalles de las instalaciones y de los servicios pinchando en el siguiente enlace: Residencia y Centro de Día María Auxiliadora.

¿Estás interesado en saber más acerca del centro o nuestro modo de trabajo? Contacta conmigo en el teléfono 958 98 02 48 o a través del correo javier@laalfaguara.com. Nos encantará recibiros en el centro y conversar con un café.

 

Javier Ortiz Hernández

Director de la Residencia y Centro de Día María Auxiliadora.

 

Síndrome del Cuidador: cómo afrontar el cambio de roles

Una profesional de Grupo La Alfaguara acompaña a una usuaria de la Residencia María Auxiliadora / GLA

Una profesional de Grupo La Alfaguara acompaña a una usuaria de la Residencia María Auxiliadora / GLA

El envejecimiento y la aparición de enfermedades degenerativas como el Alzheimer o la demencia senil afectan a la vida de una persona en todos los sentidos. También a la de las personas de su entorno y, muy especialmente, a su cuidador y los familiares más directos. 

Al deterioro físico y cognitivo hay que sumar la tensión emocional que produce un cambio de roles en ambas direcciones. La figura tradicional del cuidador (madres y padres) se convierte en la de la persona cuidada. Y viceversa, quienes han tenido el rol emocional de ser cuidados como hijos – incluso en etapa adulta – se convierten ahora en el cuidador.

Puede parecer una situación natural inherente a la vida, pero no siempre es fácil asumir esa responsabilidad, sobre todo, cuando el nivel de dependencia es elevado. En la mayoría de los casos incluso exige que la persona que asume la carga principal del cuidado se vea obligada a abandonar su trabajo fuera de casa, reducir su tiempo de ocio personal y modificar hábitos y patrones de conducta.

Todo eso se traduce en desgaste físico y emocional fruto del nivel de estrés y esfuerzo que supone cuidar a un mayor dependiente, lo que actualmente se conoce como Síndrome del Cuidador Quemado -.  Por eso, antes de que se llegue a una situación límite que repercuta en la propia salud del cuidador es necesario identificar una serie de síntomas y prever soluciones a éstos.

¿Identificas algún síntoma del Síndrome del Cuidador Quemado?

  • ¿Te enfadas con facilidad con la persona enferma, con el resto de miembros de la familia e incluso con los médicos cuando algún tratamiento no tiene los efectos deseados e inmediatos?
  • ¿Has abandonado actividades placenteras para ti y cada vez te apartas más de la vida social que tenías antes?
  • ¿Sientes ansiedad al afrontar el día a día, al pensar en el futuro o te cuesta todavía asumir la nueva situación y niegas la gravedad de la enfermedad de la persona que cuidas?
  • ¿Tus emociones son cada vez más negativas y depresivas, llegando a afectar tu capacidad de adaptación y superación?
  • ¿Notas cansancio y fatiga hasta el punto de que no logras completar las tareas necesarias?
  • ¿Tienes cambios de humor muy bruscos?
  • ¿Te falta la concentración para realizar tareas habituales?
  • ¿Sientes soledad, sobre todo, si la persona que cuidas es tu cónyuge?
  • ¿Te avergüenzan algunos comportamientos de la persona enferma?
  • ¿Vives en un estado constante de impotencia al sentir que no consigues resultados en la lucha contra la enfermedad pese a tus esfuerzos?

Cuanto más síes hayas obtenido a la hora de plantearte estas preguntas, las posibilidades de que el cuidado de tu ser querido se convierta en un problema físico y mental también aumentan proporcionalmente para ti.

Es el momento de actuar, no sólo poniendo soluciones a los problemas que hayan aparecido, sino previendo la aparición de nuevos.

¿Qué recursos pueden ayudar a superar el Síndrome del Cuidador Quemado?

En Grupo Alfaguara llevamos a cabo terapias pioneras con animales para  mejorar el cuidado de los mayores. / GLA

En Grupo Alfaguara llevamos a cabo terapias pioneras con animales para mejorar el cuidado de los mayores. / GLA

La mejor ayuda es admitir que la necesitas y dejarte ayudar. A partir de ahí se pueden generar tantos recursos como demanden las circunstancias.

  • La aceptación es el primer paso para dejar de sufrir. Recordar que nuestros padres y madres cubrieron todas nuestras necesidades durante gran parte de nuestra vida nos hará sentir una profunda gratitud y entender que ahora nos toca a nosotros cuidar de ellos, haciendo todo lo posible para garantizarles una buena calidad de vida.
  • Solicita atención profesional para ti también. Compartir tus pensamientos y estados emocionales con un psicólogo te ayudará a desarrollar técnicas de crecimiento personal.
  • Delega y comparte responsabilidades. Aunque las circunstancias te obliguen a asumir la mayor parte de carga en el cuidado, eso no significa que el resto de miembros familiares o personas del entorno no puedan también realizar tareas complementarias o puntuales en momentos de mucho esfuerzo.
  • Entiende la importancia de que tú también tengas tu tiempo sin sentirte culpable por ello. Respétalo y disfrútalo.
  • Recuerda que existen recursos especializados en el cuidado de mayores y personas dependientes: centros de días, terapias ocupacionales y residencias.

En Grupo Alfaguara estamos a tu disposición para escuchar tus necesidades y ayudarte a encontrar servicios que complementen tu valioso trabajo como cuidador.

 

Laura Ortega de la Torre
Terapéuta ocupacional en la Residencia y Centro de Día María Auxiliadora.

Ictus: cómo reconocer, actuar y prever un accidente cerebrovascular.

El tiempo es oro y cerebro. Consejos para ganarle minutos a la enfermedad.

El accidente cerebrovascular, más conocido como ictus, es una enfermedad de gran impacto social. Cada año casi 120.000 personas sufren un ictus en España, de los cuales la mitad quedan con secuelas discapacitantes o fallecen. Es decir, actualmente es la segunda causa de muerte en nuestro país (la primera en el caso de las mujeres) y la primera causa de discapacidad adquirida en adulto. Pero según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN) el ictus, además, aumentará su incidencia en la población un 27%.
Por eso todo el equipo médico y asistencial de Grupo La Alfaguara consideramos de vital importancia informar y alertar continuamente sobre los riesgos de esta enfermedad. El tiempo es oro pero también cerebro en caso de ictus, por eso queremos explicaros de forma sencilla algunos consejos para reconocer, actuar y prever un accidente cerebrovascular.

¿Qué es un ictus?

Es una alteración del flujo sanguíneo que llega al cerebro, lo que provoca un daño neuronal y éste, a su vez, una serie de consecuencias de diversa índole y gravedad.

¿Qué tipos de ictus hay?

  • Hemorrágico. Es el menos común y se produce por la rotura de un vaso sanguíneo cerebral, un aneurisma hemorrágico o una malformación arteriovenosa.
  • Isquémico. Es el más frecuente y se produce por una obstrucción parcial o total de una o varias arterias que llevan sangre desde el corazón hasta el cerebro. El taponamiento es causado por un coágulo que puede originarse en otro lugar del organismo – generalmente el corazón-  y al llegar al cerebro produce un accidente cerebrovascular embólico. Aunque también puede originarse en las propias arterias cerebrales, produciendo en este caso un accidente cerebrovascular trombótico.

¿Cómo reconocer un ictus?

Conocer los síntomas de un accidente cardiovascular te ayudará a estar alerta en cuanto identificas alguno y actuar con rapidez.

  • Aparece de forma brusca un fuerte dolor de cabeza.
  • Afectación brusca de la visión en uno o ambos ojos.
  • Problemas para hablar y entender.
  • Pérdida de equilibrio y estabilidad.
  • Enorme debilidad en pierna, brazo o ambos.

¿Cómo actuar ante un ictus?

Si estás cerca de una persona que está sufriendo un ictus o bien llegas al lugar alertado por ésta, también es muy importante saber qué hacer en ese momento para ganar tiempo y minimizar riesgos. Cada minuto que pasa cuenta porque desde que aparecen los síntomas se pierden miles de neuronas que se pueden salvar si se actúa con inmediatez y eficacia, evitando así secuelas traumáticas e incluso la muerte.
Toma nota:

  • Acomoda a la víctima. Desabrocha o quita toda aquella ropa que le impida respirar bien, procura que el ambiente sea tranquilo, sin ruidos estridentes y sin comentarios que aumenten la tensión y angustia.
  • Emergencias. Llama al 112 y explícales los síntomas detectados y la hora en la que comenzaron. Código Ictus.
  • Cojín. Tumba a la persona con la cabeza y los hombros un poco levantados. Usa para ello un cojín o almohada.
  • Pérdida de consciencia. Si respira, coloca a la víctima en posición lateral de seguridad. En caso contrario, inicia una reanimación cardiopulmonar.

¿Cómo prevenir el ictus?

Pueden parecer consejos demasiado evidentes, pero es indispensable recordarlos y practicarlos para fortalecer el cerebro.

Consejos - Ictus

En Grupo La Alfaguara, no sólo tenemos muy presente todo este tipo de información clínica y preventiva; también la ponemos en práctica, por eso nuestro programa de Atención Integral al Mayor contempla todo tipo de terapias y actividades orientadas a fortalecer su salud neuronal tanto como su salud física y emocional. Porque el tiempo es oro, pero también lo es el bienestar de nuestros mayores, cuyo riesgo de sufrir un ictus es mucho más elevado.
Enrique Moncada Díaz.

Diplomado en Enfermería.

REMINISCENCIA PASEANDO POR GRANADA

Recuerdos imprecisos de imagenes del pasado que vienen a la memoria visitando la heladería más famosa de Granada, donde los usuarios de La Alfaguara de Nívar han vivido momentos inolvidables con sus seres queridos a lo largo de su vida.

Heladería Los Italianos fue fundada en 1936 y cuenta la historia que la heladería “Los Italianos”, fue inaugurada por un emigrante días antes del estallido de la Guerra Civil, lo que implicó que “no vendieran un cucurucho” porque la ciudad no estaba para ir a comprar helados. El dueño había gastado mucho dinero en adecuar el local por lo que en guerra o no, había que vender helados como fuese después de la inversión realizada, por lo que decidió contratar a las jóvenes más guapas de Granada para que atendieran en el mostrador.

Llevan  80 años en el mismo sitio, es un negocio familiar de origen italiano que en un principio se fundó como “la veneciana” pero todo el mundo los conoce como los italianos. La dueña de la empresa familiar y sus hermanas, recuerdan el origen de la heladería de más éxito en Andalucía, negocio al que le han salido varios novios en todas las ciudades, pero la cuarta generación de la familia todavía se resiste a convertir la heladería en una marca y divulgar el secreto de los helados por otros rincones lejanos a Granada .

      Aprovechamos para agradecer la invitación a nuestros mayores que a través de los sentidos se trasladaron al pasado y abrieron el almacén de los recuerdos.

 

Mónica Vergara Pérez
Responsable Terapia Ocupacional
UED para personas mayores La Alfaguara – Nívar

CÓMO UNA EXPERIENCIA SE CONVIERTE EN APRENDIZAJE DE LA VIDA DIARIA

 

Hola, soy Lucía Samaniego psicóloga sanitaria, y hoy quiero compartir con vosotros mi experiencia. Hace casi dos años tuve la gran suerte, y digo “gran suerte”, porque hoy en día lo es; de encontrarme con grupo La Alfaguara, un centro de día para personas mayores. Al principio pensé, el típico centro donde se cuida de las personas mayores de forma rutinaria y se vela por su bienestar. Pero cuando apenas llevaba un par de semanas instalada, pude darme cuenta de que éste no podía ser el “típico” centro si te encuentras:

Con lunes que no son el principio de la semana, sino nuevos días, de superación, carisma y oportunidades.

Con un comedor donde no solo se reparten vitaminas o pastillas; también energía y risas a borbotones. Sin duda, el complemento energético básico para toda la semana.

Con baños donde te maquean y te quitan años.

Sillones, sillas y taburetes que no sirven para sentarse, sino para sostener el peso de los años y de toda una vida entera.

Con sonrisas que dibujan sonrisas.

Miradas que TRASPASAN, y cuando digo traspasan, me refiero a esas que llegan y se quedan para siempre.

Con besos y abrazos infinitos: en cada puerta, en cada sala, de cada persona del centro; de esos que reconfortan y no sólo dan cariño, de los que te dicen, sigue adelante, estoy contigo, estamos aquí.

Con familiares que miran desde fuera todo este trabajo, y luego, sin decir palabras, agradecen con gestos que reconocen el buen hacer, nuestro buen trabajo.

Con usuarios, es decir, con personas de experiencia, que no dejan de enseñarte cada día que la vida no se mide en años, sino en MOMENTOS. Personas que no se olvidan de tu esencia aunque no sepan ni tu nombre ni el suyo. Que se pierden cada pocos segundos pero vuelven a encontrarse en cada una de tus palabras. Que de repente, no entienden nada, se enfadan, gritan y lloran; pero cogen tu mano con plena confianza y te siguen como si no hubiera pasado nada. Que aprenden contigo y te enseñan por el camino. Que bailan y cantan como nadie y te invitan a pasear por la vida al ritmo de sus coplas favoritas. Que dan todo sin esperar nada a cambio. Que se aferran a la vida por eso, por MOMENTOS como los que compartimos todos aquí cada día.

WhatsApp Image 2018-05-11 at 13.26.57

 

Y como no, con trabajadores, perdón, quise decir COMPAÑEROS. Pero no me refiero a esos que comparten estancia en un mismo lugar, estudios, un trabajo o una misma afición… Me refiero a los que acogen con los brazos abiertos desde el primer día; a los que no se cansan de repetir para enseñarte; a los pacientes; a los que escuchan y se ponen en el lugar del otro; a los que cogen el humor como filosofía para todo; a los buenos trabajadores, que apoyan y te reafirman en el trabajo; a los que ayudan en su trabajo y en el tuyo; a los que te demuestran que te quieren y te apoyan de verdad… Me refiero, a éste EQUIPO, a mi equipo durante estos casi dos años; porque no hay nada mejor que estar en el mismo equipo para crear los mejores MOMENTOS. Sentir que tienes un grupo de compañeros que te facilita el camino para enriquecerte como persona y como profesional, sólo puede conseguirse con uno de estos equipos.

A esto es a lo que me refiero cuando digo experiencia como aprendizaje de vida.

“No son los años los que nos hacen madurar, ni las experiencias vividas… sino lo que somos capaces de aprender de ello”. Y yo, sin duda, he aprendido con “ELLOS”: equipo La Alfaguara.

WhatsApp Image 2018-05-11 at 13.07.31

                                                                                                              Mil veces, GRACIAS.

Lucía Samaniego Gavilán
Licenciada en Psicólogía – U.E.D. La Alfaguara Baza

 

EL SENTIMIENTO DE CULPA TRAS INGRESO EN RESIDENCIA (2/2)

Usuaria y familiar

Usuaria y familiar disfrutando de su tiempo en la residencia La Alfaguara Salar

INGRESO NO ES ABANDONO

El traslado a una residencia no tiene por qué implicar una renuncia a los cuidados sino una delegación de parte de estos (especialmente para los que no estamos cualificados) siendo muy importante la participación desde otros campos.

El tiempo dedicado puede ser de más calidad y más especial, menos estresante y menos centrado en los aspectos prácticos del cuidado. En estos momentos en los que se puede producir un mayor acercamiento entre el residente y sus familiares.

El hecho de ingresar a un mayor en un centro no es una elección sino una opción que se presenta ante la imposibilidad de prestar unos buenos cuidados en el entorno familiar.

 

RESIDENCIA VS CULPA

Una residencia nunca sustituirá al hogar. Partiendo de esa premisa debemos de ser conscientes de nuestras limitaciones y, una vez se tome la decisión del ingreso, confiar en el equipo de profesionales.

Lo primero es confiar en el centro y para ello hay que conocerlo desde dentro, convivir con ellos dentro de él y conocer su parte humana, la forma de trabajar, sus virtudes y sus errores así como convivir con el resto de usuarios.

Para esto es muy importante lo que el centro nos permita realizar dentro de este. En el momento en que veamos que nuestro familiar está siendo bien atendido y querido por los profesionales del centro consideraremos que la idea del ingreso era la mejor posible y abandonaremos el sentimiento de culpa.

Debemos tener en cuenta que por muy adaptado que se encuentre en el centro, siempre va a preferir el encontrarse en su domicilio y por tanto, aparecerá el chantaje emocional.

En los casos en los que las personas ingresan con una actitud poco colaboradora o bien con principios de demencia se produce una dicotomía entre lo que nos dicta la razón y lo que sentimos. En estos casos aún más debemos confiar en los cuidados recibidos.

 

TESTIMONIO PERSONAL

El ingresar a uno de tus mayores en una residencia, es duro…. Muy duro, tanto para ese ser querido, como para aquel que toma la difícil decisión. Hay que luchar tus propios sentimientos. Hay que ser fuerte ante los ojos que te miran implorantes, y hay que hacer oídos sordos ante aquellos que te dicen: “yo jamás lo abandonaría en una residencia” (esto es duro, es una puñalada trapera). Desde mi experiencia como familiar, aprendí dos cosas fundamentales: A CONFIAR Y A DESCONECTAR. Hay que confiar en el centro y sus cuidadores eso es importantísimo. Una vez se consigue esa confianza, hay que desconectar: cuando se sale por la puerta del centro, tras la visita, hay que vivir tu propia vida, y si ocurre algo, ya te llamarán. Los cuidadores JAMAS, van a suplir el amor que se les tiene como hijos, pero SI les van a dar UN CARIÑO que perciben estas personas que de repente vuelven a una infancia ya dejada hace décadas. Como dicen en la película “Y tú quien eres” (Antonio Mercero), “la afectividad, es el único lazo que les une a la vida”. Jamás me arrepentí de mi decisión, y fue uno de los momentos más duros que he vivido hasta ahora, incluso mucho más duro que el día que falleció. Creo, rectifico, estoy convencida, que los profesionales de la geriatría, están hechos de una pasta especial…… PILAR PONS (familiar)

Testimonio tomado de: http://dependenciayterceraedad.blogspot.com.es/2012/01/residencia-versus-sentimientos.html

 

Javier Ortiz Hernández

Director La Alfaguara Salar

Licenciado en Psicología y Master en Gerontología Social

EL SENTIMIENTO DE CULPA TRAS INGRESO EN RESIDENCIA (1/2)

 

El sentimiento de culpa, en cualquier circunstancia de la vida, aparece cuando se produce un choque entre el modelo ideal de conducta interiorizado y lo que se hace en realidad. Se produce una confrontación entre lo que nos han enseñado que debíamos hacer y lo que en realidad tenemos que hacer.

Se trata de una vivencia interna que se produce ante la creencia de haber infringido un principio ético o normal social. Este sentimiento es sin duda, uno de los muchos que nos van a aflorar en el momento de ingresar a nuestro familiar en un centro, especialmente, si se trata de un Centro Residencial donde el mayor no regresa a casa.

Esta culpa por los ingresos en una institución irá decreciendo gradualmente con el paso de los años debido a los nuevos modelos asistenciales (cada vez mayor aceptación de los centros residenciales) y al estilo de vida actual el cual no permite el cuidado de nuestro familiar en el hogar ni la dedicación que este necesita.

Los cuidadores a menudo sienten que llevar a la persona a una residencia es una traición. El pensamiento general es el que debería haberse hecho cargo por más tiempo y se sufre ese sentimiento de culpa.

Usuaria con su hija. Ambas totalmente adaptadas tras un periodo difícil al principio.

Residente e hija totalmente adaptadas al funcionamiento del centro

 

¿Qué nos puede provocar el sentimiento de culpa?

Los principales síntomas que indican que este sentimiento no se está gestionando de manera adecuada son:

  • Físicos: Dolor de estómago, opresión en el pecho, dolor generalizado.
  • Emocionales: Nerviosismo, desasosiego, agresividad, etc.
  • Cognitivos: Reproches, acusaciones a si mismo.

¿Por qué aparece el sentimiento de culpa?

 

  • Ruptura de una promesa: En ocasiones, los cuidadores se comprometen al cuidado de su familiar y posteriormente se ven obligados a la ruptura de dicha promesa. Es importante recordar que las promesas fueron hechas probablemente en una situación completamente diferente, cuando no tenía idea de lo que podría suceder en el futuro.
  • Comparación con otros cuidadores: Hablar con otros cuidadores puede ayudar si bien, no se debe dejar que otras personas que aún cuidan en casa influyan en nosotros. En primer lugar, cada situación y cada enfermo es diferente y no se debe comparar nuestro caso con el de los demás. En ocasiones se tiene a comparar con otros casos los cuales no tienen nada que ver en su enfermedad con el de nuestro caso o bien nuestra situación vital no se parece en nada a la del otro cuidador.
  • “Qué dirán”: Esta afirmación se encuentra muy arraigada, especialmente en los pueblos y en familias actuales. En estos casos las personas que juzgan son totalmente ajenas al núcleo familiar. Dichos comentarios de vecinos o conocidos generan dudas al ingreso y posteriormente.
  • Hechos pasados: En muchas ocasiones, los sentimientos afloran tras el ingreso o la pérdida del familiar si bien estos tienen que ver con la historia previa o la relación entre el cuidador y la persona cuidada.
  • Hechos pasados: En muchas ocasiones, los sentimientos afloran tras el ingreso o la pérdida del familiar si bien estos tienen que ver con la historia previa o la relación entre el cuidador y la persona cuidada.
  • Metas excesivamente altas: Debemos ser conscientes que no existe el cuidador perfecto. No se puede pensar que es posible atender a todas las demandas y resolver todas las necesidades. En el momento en que nuestros cuidados no profesionales no son suficientes no debemos esperar a recurrir a los cuidados expertos.
  • Dedicación de tiempo a si mimo: Pensar que no se tiene tiempo para cuidar a un familiar pero si para salir a tomar algo, ir al cine o atender aficiones. Se debe recordar que estos aspectos son PARTE FUNDAMENTAL del bienestar emocional y que, por tanto, no debemos dejarlos de lado.
  • Recelo ante el centro: El dejar a un familiar ante personas desconocidas, en un lugar desconocido y del cual sólo conocemos lo que hemos visto en las visitas previas. Ante esto es muy importante la confianza y la transparencia que el centro muestre previamente al ingreso y por supuesto, tras este.
  • Disconformidad entre hermanos: Si la decisión del ingreso es consensuada entre todos salvo por una persona, esta tenderá a sentirse más culpable ya que, pese a aceptar la decisión del resto,  aún permanece su rechazo y su recelo. Aceptará la decisión pero no la compartirá.
  • Otros:
    • Culparse de la enfermedad del familiar.
    • Deseo de que fallezca la persona cuidada.
    • Discusiones entre familiares.
    • Distancia entre la persona enferma y el cuidador.

¿Qué estrategias podemos emplear para superar la culpa?:

  • Identificar los sentimientos.
  • Analizar sus causas
  • Expresarlos
  • Aceptarlos
  • Saber perdonarse y conocer los límites como cuidadores.
  • Aprender a escuchar las críticas y las sugerencias.

 

Javier Ortiz Hernández

Director La Alfaguara Salar

Licenciado en Psicología y Máster en Gerontología Social

Mientras yo viva, mi padre no irá a una residencia

     El título de este texto es una frase que escucho con cierta frecuencia cuando digo que me dedico profesionalmente al colectivo de mayores, seguidamente se acompaña con un “pobrecitos”  o con un “qué lástima”.  Esto me hace detenerme y reflexionar sobre la causa de esas afirmaciones.

¿Por qué existe todavía ese rechazo social hacia las instituciones que se dedican al sector?

¿Dónde está el problema?

¿Será el desconocimiento hacia las instituciones?

     Quizás un día vieron en prensa una mala noticia que hablaba de una mala praxis en un centro y generalizó su rechazo a todo el sector. O tal vez, piensan que ingresar a un mayor en una residencia es abandonarlo hasta que cumpla sus días.

     La verdad es que no puedo concluir afirmaciones acerca de esta negativa asociada a dichos centros, pero sí puedo hablar de mi experiencia como profesional del sector.

    Ejerzo como  animador sociocultural en una residencia de mayores, en la que también acuden usuarios en calidad de estancia diurna. La animación sociocultural es un proceso de cambio, que nos permite diseñar, ejecutar y evaluar actividades pensadas para cubrir una serie de necesidades detectadas en el diagnóstico de un colectivo, con un carácter participativo que pretende activar de forma individual y voluntaria a los individuos de un grupo. Tiene la finalidad de alcanzar una mejora en  cuanto a calidad de vida, sin olvidar las características individuales y culturales de los principales agentes del proceso, en este caso, las personas mayores.

     Creo firmemente en la necesidad humana de educar durante todas las etapas del ciclo vital, facilitar aprendizaje y empoderamiento para lograr cambios significativos y beneficiosos para el alcance del bienestar. Las residencias o los centros de estancia diurna, hoy día, se convierte en un recurso necesario tanto para el mayor como para la familia.  Un espacio pensado y creado para cubrir las necesidades incipientes en esta última etapa del desarrollo humano.

     Siendo así cuando me dicen “pobrecito” o “qué lástima”, sólo puedo contestar diciendo que estoy muy feliz por trabajar con personas mayores, por conocer sus individualidades y hacer los espacios y materiales lo más inclusivos posibles,  por erradicar el sentimiento de soledad y por formar parte de un nuevo sentimiento que se despierta (te quiero aunque no me toques nada). A esa gente que sólo ve negativo, también les puedo decir, qué me levanto cada día con la intención de dar a los residentes el máximo de mí para que vivan cada día como si fuera el último.

     Por tanto,  si me paro a pensar en qué me da pena, quizás me la despierten aquellos que no tienen acceso o facilidad para ser partícipes de una residencia como la nuestra.

 

IMG-20170628-WA0000

José González Molina
Técnico en Animación Sociocultural
Residencia y Unidad de Estancia Diurna La Alfaguara – Salar