La importancia de la vocación

Creemos que todo el mundo tiene una vocación, pero sin duda el mérito es hacer de esa vocación tu profesión. Eso es lo que le deseamos a Ángela Villaverde, estudiante de cuarto de Psicología de la Universidad de Granada que ha querido compartir su experiencia de prácticas, en la Unidad de Estancia Diurna La Alfaguara en el municipio de Nívar (Granada), a la que agradecemos desde aquí su entusiasmo y profesionalidad.

La primera vez que visite una residencia, experimente sentimientos encontrados: un lugar tan grande y a veces tan sombrío, lleno de personas con expresiones tristes que solo esperaban una sonrisa a cambio. Mi mundo cambio y mi mente se aclaró, es como si ya supiera cual era mi sitio. Ese mismo día me propuse formarme, lo mejor posible, para darle a las personas mayores el respeto, cariño y atención que merecen. Cuando en cuarto, llegó el momento de escoger mis prácticas, como caída del cielo surgió la oportunidad de ir a la Unidad de Estancia Diurna La Alfaguara en el municipio de Nívar, y fueron unas palabras concretas las que me convencieron: “Ven a Nivar, te aseguro que con nosotros aprenderás de verdad a ser una gran profesional” y así lo hice.

Mi primera impresión al llegar, fue la de un edificio precioso, rodeado de naturaleza. Al entrar encontré habitaciones soleadas y coloridas, muchos materiales, animales y lo mejor: sonrisas, muchas sonrisas. No solo mi tutora o la directora, sino todos los trabajadores y mayores me acogieron sin reserva: “Eso era lo que yo quería”, un lugar para aprender.
Poco a poco mis responsabilidades han ido aumentando, porque cuando te sientes protegida y acompañada, no tienes miedo de equivocarte y a aprender de tus errores. Sin duda, el verdadero aprendizaje, se da entre críticas constructivas y palabras reforzantes.

Poder ayudar a todos los profesionales, ha sido la mejor forma de aprender que un centro funciona gracias al trabajo interdisciplinar. Porque una persona mayor bien alimentada, bien aseada, activada físicamente y con una correcta postura es mucho más eficiente en las terapias ocupacionales y en la estimulación cognitiva. Los profesionales son un reflejo del verdadero compañerismo, porque ante las dificultades se muestran como lo que son “un equipo” y cuando surgen conflictos entre los mayores, siempre son mediados desde la calma y el respeto para conseguir una solución justa para todo el mundo.

Mercedes, mi tutora y responsable directa como Psicóloga del centro, ha ejercido su función desde el primer segundo; haciéndome sentir siempre acompañada y permitiéndome comprobar que sola yo también soy capaz de hacer “mi trabajo”: talleres, estimulación cognitiva, manualidades, evaluar, redactar los informes semanales, actualizar las fichas, etc. Poco a poco cada vez sé más y me siento más segura, porque todas mis ideas son tenidas en cuenta y valoradas. Es mi supervisora, pero sin duda me trata como su compañera, una compañera a la que tiene que formar.
Cada día en Nivar está repleto de experiencias, todas diferentes y únicas, que me han permitido experimentar todo tipo de emociones: nervios al comenzar, tristeza por la ausencia inesperada de un mayor, alegría cuando sabes que has hecho las cosas bien, templanza y paciencia cuando las situaciones se complican, ternura cuando te regalan una muestra de afecto, risas, etc. Todas ellas además de ser necesarias para la vida, demuestran la historia que una vez un gran profesor me contó: “Las personas son como las cebollas, puede que para llegar al fondo tengamos que llorar un poco, pero dentro siempre encontraremos una joya única e inigualable”. De lo único que estoy segura es “que, aunque todavía me queda mucho por aprender, éste es el camino correcto para lograrlo”. Por ello para terminar solo puedo decir a todo el mundo del centro “Gracias”.